Historial de cambios
Cambios visibles de Gestrics, versión a versión. Lo que no se nota al usar la aplicación (refactorizaciones, pruebas, ajustes de compilación) no se recoge aquí.
El formato sigue Keep a Changelog y el versionado es semántico.
1.1.2 — 2026-10-28
Añadido
- Métricas dice lo que sale la hora con cada cliente. La tarifa por palabra es lo que se acuerda, no lo que se saca: una agencia a 0,11 €/palabra con material enrevesado y tres rondas de revisión puede pagar la mitad por hora que otra a 0,09 con textos limpios. Ahora, debajo de la tarifa media por cliente, hay una tabla con las horas dedicadas y el ingreso por hora de cada uno, y una tarjeta arriba con el global — que dice además sobre cuántos encargos está hablando, porque el cronómetro se usa cuando se acuerda. Solo cuenta encargos ya entregados, facturados o cobrados (un presupuesto no es dinero), y cuenta la base imponible, no el total con impuestos. Divisas distintas nunca se mezclan en la misma cifra. Las filas van ordenadas por horas medidas y no por la cifra: con el cronómetro es fácil acabar con un encargo de 500 € y tres minutos apuntados, y ordenar por el euro por hora pondría ese —10.000 €/h— el primero de la lista.
- El cronómetro, en todos los encargos. Antes solo aparecía en los que se cobran por horas, que es donde el tiempo decide el importe. Eso dejaba sin medir justo los encargos por palabra —casi todos— y sin ellos no hay forma de saber lo que sale la hora. Medir el tiempo de un encargo por palabra no le cambia el precio ni lo convierte en un encargo por horas: solo se apunta el tiempo, y lo que sale la hora se calcula en Métricas. Y por eso tampoco se congela al facturarlo: si te acuerdas el martes de las dos horas del viernes, se apuntan igual, y el euro por hora de ese cliente queda bien. En los encargos que se cobran por horas no, claro: ahí el tiempo es el importe y la factura ya está emitida.
- El buscador de contactos mira también dentro de las notas. Una nota que no se puede encontrar es casi una nota que no escribiste: «paga a 60 días» o «el contacto es Marta, extensión 204» no sirven de nada a los seis meses si hay que abrir las fichas una por una. El buscador ya miraba nombre, empresa, correo, país, especialidad e idiomas; ahora mira también lo que hayas apuntado, ignorando tildes y mayúsculas como en el resto. El asunto de los correos enviados queda fuera a propósito: lo pone la plantilla y es idéntico en toda la agenda, así que buscar por él devolvería la lista entera.
- El historial de un contacto admite notas con fecha, y deja de ser solo un registro de envíos. La aplicación sabía lo que sale —correos, recordatorios, presupuestos, entregas— y nada de lo que pasa después: una llamada, lo que te dijo la agencia, que pidió tarifas. Eso acababa, con suerte, en el campo «Notas» de la ficha, que es un texto suelto sin fecha donde lo nuevo pisa a lo viejo. Ahora la pestaña Historial tiene un campo para apuntar, y cada nota lleva su fecha y su hora y se intercala con los envíos en la misma línea de tiempo. De un envío se ve el asunto, y si no cabe entero —el de un presupuesto acaba en el importe— se lee pasando el ratón por encima. La nota que acabas de apuntar aparece siempre a la vista, aunque estuvieras leyendo lo de hace meses. Las notas se pueden borrar, con una confirmación que te enseña cuál (una ficha con varias notas tiene varias equis seguidas, y no hay deshacer); los envíos no, porque son el registro de algo que la otra parte ya tiene. Apuntar una nota no adelanta ni retrasa los avisos de seguimiento ni de reprospección: esos siguen contando desde el último correo enviado. Y cambiar el correo del contacto, que borra los envíos y devuelve la ficha a Pendiente, respeta las notas: «paga a 60 días» es cosa de la agencia y sigue siendo verdad con otra persona al otro lado — igual que los presupuestos, las entregas y los recordatorios de cobro, que son el rastro de un encargo real y no prospección. Y a quien respondió, está negociando o ya es cliente no se le reinicia nada: la ficha ya no vuelve a Pendiente para que el siguiente «Enviar a pendientes» le mande el correo en frío con un presupuesto encima de la mesa.
- La factura nueva propone las condiciones de la anterior al mismo cliente. El diálogo de emisión arrancaba siempre con los impuestos a 0 y el vencimiento a 30 días: a una agencia que paga a 60 había que corregir la fecha en cada factura, y si se olvidaba, el aviso de cobro saltaba con el cliente todavía en plazo. Ahora propone los tipos y el plazo de la última factura a esa empresa (aunque la encargara otra gestora) y lo dice en una línea; solo si se emitió con el perfil fiscal de hoy. Sin factura previa, todo sigue como antes.
- Los gastos llevan la factura del proveedor. Para la declaración trimestral, el gestor pide de cada factura recibida el proveedor, su identificador fiscal, el número de factura, la base y el impuesto soportado, y la app solo guardaba el total. Cada gasto admite ahora, opcionales, el impuesto incluido (con su nombre del perfil fiscal: IVA, GST…), el proveedor, su identificador fiscal y el número de su factura; al teclearlo se ve la base resultante, y un impuesto igual o mayor que el total no se acepta. La exportación de gastos (CSV y Excel) añade esas columnas con base, impuesto y total por separado. Un gasto sin impuesto apuntado sale con base e impuesto en blanco, no a cero: para uno sin impuesto de verdad, como la cuota de autónomo, se apunta 0.
- Los clientes, primero al elegir el cliente de un proyecto. El desplegable listaba toda la agenda del contacto más nuevo al más antiguo, con la persona delante: tras importar 300 agencias para prospectar, los dos clientes de verdad quedaban al final, y teclear «Reed» no llevaba a «Tom Reed · Reed Legal». Ahora los clientes (con algún proyecto o marcados como cliente activo) van en su propio grupo arriba, y el resto de contactos debajo; cada grupo por orden alfabético y con la empresa delante.
- Hora en el plazo de entrega. Las agencias citan la entrega con hora («lunes a las 9:00»), y la app solo guardaba el día: a las 11 de ese lunes seguía diciendo «Vence hoy». El proyecto admite ahora una hora opcional junto a la fecha de entrega (se escribe como venga: «9», «9:00», «17h30»). Pasada esa hora, la ficha, la campana y el calendario la dan por vencida («Venció hoy a las 09:00»), y el calendario la enseña delante del título. Los avisos se ponen al día solos con la aplicación abierta, a esa hora, a medianoche y al volver a la ventana (con el portátil suspendido de noche, la medianoche llegaba tarde): antes solo se calculaban al abrirla. También el aviso de copia de seguridad vieja.
- Un solo recordatorio para todas las facturas vencidas de un cliente. Las agencias suelen retrasarse con varias a la vez, y la gestora recibía un correo por factura el mismo día. Ahora el recordatorio de una nombra las demás vencidas del mismo cliente, con su importe y vencimiento y el total pendiente, y al enviarlo todas quedan recordadas: la campana ya no pide un correo por cada una. Si alguna lleva la cuenta bancaria anterior, el recordatorio da la nueva aunque la principal ya lleve la actual.
- Aviso al cobrar IVA a quien no corresponde. Facturar el 21 % por costumbre a una agencia alemana es un error habitual: a una empresa de otro país de la UE se le factura sin IVA, con inversión del sujeto pasivo, y a un cliente de fuera de la UE tampoco se le repercute. El diálogo de emisión lo dice ahora en esos dos casos, con la misma regla que decide la mención de la factura al 0 %; a un particular de la UE (sin identificador fiscal) no avisa, porque ahí sí corresponde.
- Aviso de copia de seguridad en la campana. Si no hay ninguna copia o la última tiene una semana o más, la campana lo dice («Sin copias de seguridad» / «Última copia hace 12 días») y lleva a Configuración, donde se descarga. Antes solo se veía dentro de Configuración, que en el día a día no se abre, y en la aplicación viven facturas que hay que conservar.
- Email de facturación en la ficha del contacto. Muchas agencias piden que las facturas vayan a su contabilidad y no a la gestora que encarga. Si el contacto tiene «Email de facturación», la factura y los recordatorios de cobro salen ahí; presupuestos y entregas siguen yendo a su email de siempre. Es opcional, se valida como una sola dirección, viaja en la copia de seguridad y en la exportación e importación de contactos.
- Aviso del BIC/SWIFT al facturar a un cliente de fuera de la UE. Un cliente de Estados Unidos o del Reino Unido paga con una transferencia internacional, y para eso necesita el BIC además del IBAN. La factura ya lo imprimía si estaba en el perfil; ahora, si falta, el diálogo de emisión lo dice. No avisa si el cliente es del mismo país que el traductor, porque ahí la transferencia es nacional.
- Restaurar una copia desde la bienvenida. Quien estrena ordenador ya no tiene que rellenar el perfil y el correo para que la restauración los sobrescriba después: la primera pantalla del asistente ofrece «¿Vienes de otro ordenador? Restaurar una copia», y al terminar la aplicación arranca con sus datos, sin volver al asistente.
- Precio cerrado. Nuevo tipo de proyecto para lo que no se cobra por palabras ni por horas: una traducción jurada por documento, un mínimo, un encargo a tanto alzado. Se escribe el precio y el presupuesto y la factura lo muestran como una sola línea («Translation EN-ES — fixed price», 1 × precio), sin palabras ni tarifa por palabra.
- Aviso de tarifa por palabra muy alta. Escribir 0,85 en vez de 0,085 multiplicaba el importe por diez sin que nada lo dijera. A partir de 0,50 por palabra en euros, dólares, libras y divisas parecidas, el formulario avisa en una línea («revisa los decimales»); no bloquea.
- Exportación contable también en Excel. El CSV es el formato que piden Holded, QuickBooks o Xero, pero abierto con doble clic en un Excel en español lo metía todo en la primera columna, con las tildes rotas y sin un importe que se pudiera sumar. Facturas y gastos se exportan ahora además en .xlsx, con los importes como números.
- Aviso al emitir una factura sin IVA a un cliente en España. El diálogo abre con el impuesto a 0, que es lo que toca para un cliente extranjero, y una factura a una empresa española se podía emitir así sin que nada lo advirtiera. Es un aviso, no un bloqueo: hay excepciones que la aplicación no puede saber.
- Aviso al emitir sin IVA a un cliente de tu propio país sin haber escrito el motivo en la nota de IVA del perfil (fuera de España, donde el aviso es el de arriba). Es el caso de quien está exento, como el microempresario francés en franquicia: la factura tiene que decir por qué va sin IVA.
- El 7 % de IRPF, entre los tipos de un clic, junto al 0 % y el 15 %: es el de quien empieza su actividad, y hasta ahora había que teclearlo.
- Al marcar «Cobrado» se elige el día del cobro, con hoy propuesto. Antes se guardaba siempre la fecha del clic, y como se marca cuando uno se acuerda, el tiempo medio de cobro de Métricas salía falseado. No admite fechas futuras.
- Al crear el primer proyecto sin tener clientes, el formulario dice dónde darlos de alta. Antes el desplegable salía vacío sin más.
- La referencia de pedido (PO) del proyecto sale en la factura, debajo del vencimiento. Las agencias la piden para casar la factura con su pedido.
- Aviso al enviar el presupuesto de un proyecto por horas sin horas registradas, que saldría a 0,00.
- Rectificar el importe de una factura, o anularla. Hasta ahora una factura emitida solo admitía corregir el IVA y la retención: una factura con 5.000 palabras en vez de 3.000, un descuento acordado después o un encargo cancelado no tenían salida. Al editar la factura se pueden corregir ahora las palabras, las horas, la tarifa o el precio, o marcar «Anular la factura» (base a 0). Sale una rectificativa R- con la línea corregida, el motivo y el importe rectificado, y la ficha del proyecto se pone al día. Una factura anulada ya no aparece como vencida.
- Horas estimadas en los proyectos por horas. Las horas solo salían del control de tiempo, así que un trabajo por horas no se podía presupuestar antes de empezar: el presupuesto salía con 0 h y 0,00. Ahora el proyecto admite unas horas estimadas, que son las que cotizan el presupuesto, su correo y su PDF («Estimated hours: 10.00 h», €500.00). La factura sigue cobrando las horas registradas de verdad.
Cambiado
- A quien ya te contestó, «Enviar ahora» le ofrece el primer seguimiento. Con un contacto en «Respondido», en negociación o cliente activo, el editor abría la plantilla de prospección, y «Enviar ahora» le proponía el correo de presentación a alguien con quien ya habías hablado. Ahora abre el primer seguimiento; si le toca algo de la cadencia, sigue abriendo eso, y a los demás contactos, la prospección como antes.
- La tanda dice que sale con las plantillas de cuando empezó. Corregir una errata a mitad de tanda y ver «Guardado» hacía creer que el resto saldría corregido, y no: sale lo que confirmaste. Ahora lo dice bajo la barra de progreso; para mandar la versión nueva, cancela y vuelve a lanzarla.
- El segundo seguimiento y la reprospección ya no repiten correos. Había una sola plantilla de seguimiento para los dos toques, así que la misma agencia recibía el mismo texto, palabra por palabra, a los 10 días y a los 20. Y la reprospección de los 90 días le reenviaba el correo en frío original a quien no había contestado o había dicho que no. Ahora el desplegable de Plantilla tiene cuatro: Prospección, Primer seguimiento, Segundo seguimiento y Reprospección, y cada contacto recibe la que le toca, también en las tandas (una tanda de seguimientos mezcla primeros y segundos, y cada uno sale con la suya). Las dos nuevas traen texto propio: el segundo seguimiento ofrece una muestra y deja la puerta abierta, y la reprospección recuerda el primer contacto. Mientras no les escribas un asunto, salen con el del primer seguimiento y el de la prospección, y el campo vacío dice cuál; así no hace falta escribir dos asuntos más para seguir enviando.
- La pregunta de enviar dice qué correo sale. Con cuatro plantillas, la que se ve en el editor puede no ser la que le toca a ese contacto: basta con cambiar el desplegable para mirar otra después de elegirlo. «Enviar ahora» pregunta ahora «¿Enviar «Reprospección» a …?», y la tanda dice con qué plantillas sale (en una de seguimientos suelen ser dos).
- El historial se abre a toda la pantalla mientras lo miras. La línea de tiempo vivía en una ventanita de 110 píxeles al pie de la ficha: con seis o siete apuntes había que desplazarla para leerla entera, que es justo lo que no se hace antes de llamar a una agencia. Al pulsar «Historial», el panel sube ahora hasta ocupar la columna entera y la lista se queda con todo ese espacio; al sacar el ratón del panel vuelve a su sitio, sin tener que pulsar nada. Pulsar «Historial» otra vez lo abre de nuevo. El paso entre Detalles e Historial también se anima: antes el contenido cambiaba de golpe y el pie daba un salto de altura.
- El campo de la nota pide «Agrega una nota», y su botón dice «Agregar». Antes ponía «Apunta una llamada, lo que te dijeron…» y «Apuntar».
- La web se abre en el idioma de la aplicación. Con la interfaz en español, Ayuda › outreachstudio.app y el botón de la franja de versión nueva llevaban a la portada inglesa, y Ayuda › Términos de uso abría los términos en inglés; ahora llevan a la portada española, que desde el 20-10-2026 tiene su propia dirección, y a los términos en español.
- Los PDF se llaman en inglés, como el documento: la factura, «Invoice-2026-001.pdf»; la rectificativa, «Rectificative-Invoice-R-2026-001.pdf»; el presupuesto, «Quote-12.pdf». Se llamaban «Factura-…» y «presupuesto-…» también en el adjunto que recibe el cliente.
- El diálogo de factura ya no ofrece retención en Francia, donde una factura de autónomo no la lleva. Solo se quita en los países comprobados (de momento, Francia); en el resto el campo sigue, porque que no esté estudiado no quiere decir que no exista. Una factura que ya lleve retención la sigue mostrando al corregirla.
- El campo de retención lleva el nombre que tiene en tu país: con perfil México dice «ISR (%)», como ya decían el resumen y la ayuda, en vez de un genérico «Retención (%)».
- El NIF del perfil y el identificador fiscal de los clientes se escriben en mayúsculas: un «12345678-z» tecleado así salía igual en la factura.
- Los países de la ficha del contacto, en el idioma de la aplicación y ordenados en él: con la aplicación en español había que buscar «Alemania» como «Germany». Lo que se guarda —y sale en la factura— sigue siendo el nombre en inglés.
Corregido
- Las preguntas de enviar no decían qué adjuntos salían. Los adjuntos de Prospección se guardan y viajan en todos los envíos, también en los de días después. Una factura adjuntada para un cliente y olvidada salía en la siguiente tanda a todas las agencias, con los datos de ese cliente. Ahora «Enviar ahora» y la tanda los nombran antes de confirmar.
- «Enviar ahora» no avisaba de los datos que faltan. La tanda ya decía «un contacto no tiene empresa, su correo saldrá con huecos»; el envío suelto no, y una plantilla con
{{empresa}}salía con «… for .» sin avisar. Ahora la pregunta lo dice. - Un contacto marcado «Enviado» a mano no recibía nunca el seguimiento. Quien escribía a una agencia desde su correo, o se presentaba en su portal, y la marcaba «Enviado» en la ficha la dejaba sin fecha de contacto: la aplicación no le pedía el seguimiento, no salía en la campana ni en ninguna tanda. Igual con una hoja importada que dice «Enviado» sin fecha, y con «Rechazado» y la reprospección. Ahora, sin otra fecha, cuenta desde el momento en que se marca o se importa.
- Guardar la ficha de un contacto podía devolverlo a «Pendiente» y repetirle el correo en frío. El formulario «Editar» guardaba el estado que tenía el contacto al abrirse. Con la ficha abierta para corregir un teléfono mientras corría la tanda, la tanda le escribía y Guardar lo devolvía a «Pendiente»: el siguiente «Enviar a pendientes» le mandaba otra vez el primer correo. Ahora el estado del formulario solo se guarda si lo cambiaste en él.
- «Enviar ahora» podía mandar un segundo correo a quien la tanda acababa de escribir. Con el diálogo de confirmación abierto mientras la tanda le escribía, al confirmar salía otro correo; y pulsarlo mientras le salía el de la tanda, lo mismo. Ahora no se envía si ya le está saliendo uno, y tras confirmar se vuelve a mirar el contacto, como hace la tanda.
- Marcar «Respondido» mientras salía un correo no servía. Al terminar el envío, el contacto volvía a «Enviado» y a los diez días tocaba seguimiento a quien ya había contestado. Ahora se queda el estado que le pusiste.
- Una errata en una plantilla le hacía olvidar al contacto qué correo le tocaba. Enviar con una variable inexistente (un
{{nombe}}) dejaba al contacto en «Error de envío» sin apuntar qué toque había fallado. Corregida la errata, el reintento ya no salía como seguimiento sino con la plantilla abierta, que al volver a elegirlo es la de prospección: el correo en frío otra vez. Ahora el aviso sale igual, pero el contacto se queda como estaba, como ya pasaba con el asunto vacío. - Un fallo de la cuenta de correo marcaba en error a toda la tanda. Con la contraseña revocada o sin conexión, la tanda seguía y dejaba cada contacto en «Error de envío», uno cada pocos segundos, por algo que no era de ninguno. Ahora se para al primer fallo de la cuenta, no toca al contacto y avisa de que los que faltan se quedan como estaban; al arreglar la cuenta, la siguiente tanda los coge con su correo de siempre.
- Importar una lista de agencias sin personas no importaba nada. Una hoja con solo la agencia y el email acababa en «Ningún contacto importado — no se pudieron guardar», sin decir por qué. Ahora, sin columna de nombre, se usa el de la empresa («Hi Lingua Partners,») y la pantalla lo dice; sin nombre ni empresa, no deja importar, y una fila suelta sin ninguno se cuenta como «sin nombre».
- El aviso de cambiar el email aconsejaba quedarse con la errata. Decía que, si solo estabas corrigiendo una errata, cancelaras y dejaras el correo como estaba. Pero lo enviado a una dirección mal escrita no llegó: reiniciar la ficha y mandarle el primer correo a la dirección buena es lo correcto, y cancelar dejaba la dirección rota y los seguimientos saliendo hacia ella. Ahora lo dice así, y el recuento ya no pone «sus 1 envío(s)».
- Cerrar la aplicación justo después de guardar algo lo perdía. La base de datos se escribe en disco con un segundo de retraso, y al cerrar la aplicación el servidor interno se detenía de golpe, sin terminar esa escritura: un contacto dado de alta medio segundo antes de cerrar no estaba al volver a abrir. Si era el último envío de una tanda, la siguiente tanda se lo habría repetido. Ahora la aplicación espera a que todo esté guardado antes de cerrarse.
- Cerrar la aplicación mientras salía un correo lo dejaba sin apuntar. El correo salía, pero la ficha no se enteraba, y la siguiente tanda se lo habría repetido a ese contacto. Ahora, si se cierra con un correo saliendo, la aplicación avisa, cancela el resto de la tanda, espera a que ese correo quede apuntado y se cierra sola. Sin ningún correo saliendo, cierra al momento.
- «Queda 1 envío del límite diario», no «Quedan 1 envíos».
- La tanda escribía a quien había cambiado mientras salía. La lista se sacaba al pulsar el botón y se recorría tal cual durante minutos. A una agencia marcada «Respondido» a mitad de la tanda le llegaba igual el seguimiento (y el envío le quitaba el «Respondido»), y a otra a la que se le corregía el email se le escribía a la dirección vieja. Ahora cada contacto se vuelve a mirar justo antes de su envío: si se borró, cambió de email o ya no le toca ese correo, se queda fuera y se dice.
- Escribirle a un cliente activo lo devolvía a la prospección. Tras cualquier envío el contacto pasaba a «Enviado», también un cliente activo o alguien en negociación, y a los diez días la aplicación pedía mandarle un seguimiento. Ahora conservan su estado, salga bien o mal el envío.
- Un contacto pendiente podía recibir otra cosa que el primer correo si traía fecha de último contacto (una hoja puede decir «Pendiente» y una fecha). Ahora a un pendiente solo le sale la prospección.
- Importar una hoja con agencias ya escritas las dejaba como pendientes. El estado solo se reconocía escrito como lo guarda la aplicación por dentro («sent»), y la hoja de un traductor dice «Enviado»: esas filas entraban como Pendiente, y el siguiente «Enviar a pendientes» les repetía el correo en frío. Ahora se reconoce también la palabra que se ve en pantalla, en español y en inglés, con o sin tildes. Y una fila sin estado pero con fecha de último contacto entra como Enviado, así que la cadencia sigue desde ahí.
- «Enviar a pendientes» podía mandar un seguimiento como primer correo. A los pendientes les salía la plantilla abierta en el editor, y esa plantilla cambia sola al pinchar un contacto: bastaba con mirar a alguien a quien le tocaba seguimiento y pulsar «Enviar a pendientes» para que a contactos nuevos les llegara el seguimiento, apuntado además como tal. Ahora, a quien nunca se le ha escrito solo le sale el correo de prospección.
- Reintentar un seguimiento fallido mandaba otra vez el correo en frío. Si un envío falla por algo de ese correo (el servidor rechaza la dirección o el mensaje), el contacto queda en «Error de envío», y «Enviar a pendientes» lo reintentaba con la plantilla de prospección: el seguimiento que había fallado se convertía en el primer correo otra vez. Ahora se reintenta lo que falló: el primer correo, el primer seguimiento, el segundo o la reprospección. (Los fallos de la cuenta, como una contraseña caducada o la conexión caída, ya no marcan al contacto: ver más arriba.)
- Apuntar tiempo en un encargo por palabra le reescribía el precio. Un encargo de 10.000 palabras a 0,11 € (1.100,00 €) se quedaba en 3,08 € en cuanto se le registraban 28 horas, porque el importe se recalculaba como horas × tarifa; y además pasaba a contar como un encargo «por horas» para el resto de la aplicación. No se llegaba desde la pantalla —el cronómetro solo salía en los encargos por horas— pero sí desde la API, y ahora que el cronómetro está en todos, era el camino normal.
- Los CSV y los TSV exportados salían con las tildes rotas al abrirlos en Excel. «Agencia Niño» llegaba como «Agencia Niño», y «Número factura» como «Número factura»: Excel en Windows no da por hecho que un archivo de texto esté en UTF-8, así que lo abría con la codificación del sistema. Les faltaba a los cuatro: la exportación de contactos a CSV y a TSV, y los CSV de facturas y de gastos que se le mandan al asesor fiscal. Ahora los cuatro llevan delante la marca que Excel busca. Las exportaciones a Excel y a OpenDocument no lo necesitaban, porque esos formatos declaran su codificación por dentro. Lo que el CSV sigue sin poder arreglar es el separador: un Windows en español espera punto y coma, así que al abrirlo con doble clic las columnas siguen cayendo todas en la primera — para eso está la exportación a Excel.
- Escribir en una plantilla hacía desaparecer la ficha del contacto. Al teclear la primera letra en el editor, la barra de abajo —Detalles, Historial, el botón de enviar— se iba entera de la pantalla, y no volvía hasta deshacer los cambios o reiniciar la aplicación. Se escondía a propósito, para dejarle al editor la altura que hacía falta para leer lo que se estaba escribiendo, pero el editor hace tiempo que tiene una altura fija: medido, mide lo mismo con la barra puesta que sin ella, así que se pagaba la ficha entera por nada. Y es justo cuando más falta hace: para ver las etiquetas rellenas con datos de verdad hay que tener un contacto elegido. Lo que el escondite sí evitaba era mandar un correo con la plantilla a medio escribir —sale siempre la versión guardada, no lo que hay en el editor—, y eso ahora lo dice la propia pregunta de «¿Enviar?». También al enviar a pendientes, que nunca se escondió y mandaba la versión guardada sin advertirlo.
- Pulsar Intro dos veces seguidas apuntaba la nota dos veces. Una tecla que se repite o un doble toque creaban dos entradas idénticas en el historial, con un milisegundo de diferencia; dos clics rápidos en «Agregar», lo mismo. El cerrojo que debía impedirlo no llegaba a tiempo.
- Una línea estropeada en el historial dejaba la aplicación inservible. Si el historial de un contacto traía una entrada corrupta —solo es posible importando una hoja con la columna «history» editada a mano—, abrir su ficha no fallaba en esa pestaña: tumbaba la aplicación entera con «Error inesperado». Ahora esa línea se ignora y el resto del historial se ve con normalidad; el dato sigue guardado y viaja en la copia de seguridad. Y borrar una nota sana que tuviera una de esas líneas por delante tampoco falla ya. Lo mismo valía, y era peor, cuando la línea sí era una entrada pero su texto o su asunto no eran texto: bastaba con SELECCIONAR al contacto —sin abrir siquiera la pestaña— para quedarse sin aplicación. Ahora se pinta lo que es texto y lo demás se calla, y una fecha ilegible ya no sale como «Invalid Date», en inglés y dos veces por línea, dentro de un historial en español. Y esa misma línea dejaba MUDO el botón «Enviar a pendientes»: el recuento del límite diario recorre el historial de todos los contactos, así que bastaba una entrada rota en cualquiera de ellos para que pulsar el botón no hiciera absolutamente nada —ni lote, ni aviso, ni error.
- Una nota que no llegaba a guardarse parecía guardada. Con el servidor caído, apuntar algo en el historial lo dejaba pintado en la línea de tiempo y vaciaba el campo: el texto desaparecía de la pantalla, la nota parecía guardada y solo un aviso pasajero decía que había fallado. Al recargar no estaba. Ahora, si el guardado falla, la entrada se retira y lo tecleado se queda en el campo para reintentarlo. Vale para cualquier cambio de la ficha, no solo para las notas. Y al retirarla se retira solo lo que ese guardado había añadido: si mientras tanto habías apuntado otra nota —o salía un correo de la tanda—, eso se queda donde está en vez de desaparecer de la pantalla con lo demás.
- Un envío en lote podía deshacer lo que hicieras mientras enviaba. La tanda guardaba una foto de los contactos al empezar y escribía con ella al llegarle el turno a cada uno: con 50 agencias a 8 segundos de intervalo, al último se le escribía encima su estado de casi siete minutos antes. Todo lo que le hubiera pasado entretanto —una nota apuntada, un presupuesto enviado desde Proyectos, una corrección en su ficha— desaparecía sin error y sin rastro al llegarle el turno. Lo mismo pasaba, en ventanas más cortas, con los recordatorios de cobro, las entregas y los presupuestos. Ahora cada escritura se compone contra el contacto del momento, no contra la copia de quien la pidió.
- Una hoja con fechas europeas movía la cadencia meses, sin avisar. Las columnas «último contacto» y «primer contacto» se importaban tal cual, y el resto de la aplicación cuenta con AAAA-MM-DD. Un
05/09/2026—el 5 de septiembre en media Europa— se leía como 9 de mayo: cuatro meses corrida, con pinta de dato bueno y sin un solo aviso. Y de esa fecha salen los avisos de seguimiento (10 días) y de reprospección (90), así que la aplicación acababa mandándote a reprospectar una agencia a la que escribiste el mes pasado. Con el día por encima de 12 (25/09/2026) la ficha enseñaba directamente «Invalid Date». Desde un .xlsx las fechas se leen bien, sea cual sea el formato con que la hoja las enseñe: el archivo sabe que esa celda es una fecha y eso es lo que se usa. Desde un CSV no hay forma de saberlo —ahí una fecha es texto suelto—, así que solo entra AAAA-MM-DD; lo ambiguo no se adivina (05/09 es el 5 de septiembre aquí y el 9 de mayo en Estados Unidos) y la importación lo dice al terminar, pidiendo ese formato. Ninguna fecha ilegible vuelve a enseñarse como «Invalid Date» en ninguna pantalla. - Una hoja con columna «estado» dejaba a esos contactos en tierra de nadie. La importación respetaba el país pero no el estado: lo que trajera la columna entraba tal cual. Un contacto importado como «Nuevo» o «Contactado» se pintaba en la lista como Pendiente —icono incluido, sin forma de distinguirlo de uno de verdad—, su ficha decía «Estado: NuevoStatus», no contaba en ningún número del embudo, no salía con ningún filtro salvo «Todos los estados», y «Enviar a pendientes» no lo cogía. Con trescientas agencias importadas así, el botón seguía diciendo que tenías una pendiente y a las otras no se les escribía nunca. Ahora lo que no sea uno de los estados de la aplicación entra como Pendiente, y la importación lo dice al terminar.
- El historial llamaba «Seguimiento» a correos que eran de prospección, y eso apagaba los avisos. La aplicación decidía dos veces y con criterios distintos: qué plantilla mandar lo miraba por los diez días que tiene que llevar un contacto sin respuesta, y cómo apuntarlo en la línea de tiempo lo miraba por otra regla —«ya está en Enviado»— que se cumple desde el primer día. Resultado: pulsar «Enviar ahora» sobre alguien a quien escribiste hace tres días mandaba el correo en frío y lo apuntaba como seguimiento. Lo que no se veía es que también subía el contador de seguimientos, y ese contador es el que apaga el aviso a los dos y abre la reprospección a los noventa días: insistir dos veces a mano bastaba para que la aplicación dejara de recordarte el seguimiento que nunca habías mandado. Ahora el tipo lo decide la plantilla que de verdad sale, y el contador solo sube cuando lo que sale es un seguimiento.
- Guardar la ficha de un contacto podía borrarle el historial. El lápiz abre el formulario sin cerrar el pie de la ficha, así que los dos se ven a la vez; el formulario se quedaba con una copia del contacto de cuando se abrió y la devolvía entera al guardar. Cualquier cosa anotada en el historial mientras tanto desaparecía sin aviso. Ahora el formulario solo guarda los campos que de verdad edita.
- Ninguna clave de licencia comprada se podía activar. La limpieza de 1.1.2 que quita el punto o las comillas arrastrados al copiar la clave del correo quitaba también el «==» con el que terminan todas, y la aplicación la daba por inexistente. Ahora ese final se conserva, y la puntuación arrastrada se sigue quitando.
- En Mac, las facturas a clientes japoneses, chinos o indios ya no salen con huecos en el nombre. Para esos alfabetos el PDF usa una fuente del sistema, y en macOS la app buscaba unas que no existen con ese nombre: el nombre del cliente, dato obligatorio de la factura, salía en blanco o a medias. Comprobado en un Mac de GitHub con clientes en japonés, chino, coreano, hindi y tailandés. En Windows no cambia nada.
- La factura a un cliente de fuera de la UE sin identificador fiscal citaba el artículo equivocado. Para cualquier cliente de fuera, la mención de «no sujeta» citaba el art. 69.Uno.1º de la Ley del IVA, que solo vale si el destinatario es empresario o profesional; a un particular se le aplica el 69.Dos.f, el que nombra la traducción. La aplicación no sabe si el cliente es empresa o particular, así que ahora, sin identificador fiscal del cliente, cita el art. 69 a secas, cierto en los dos casos. Con identificador sigue citando el 69.Uno.1º.
- Un proyecto creado para el cliente equivocado no se podía corregir. Al editarlo no había campo de cliente, y la única salida era borrarlo, con su tiempo registrado y sus entregables. Ahora el cliente se cambia al editar mientras el proyecto no tenga factura; con factura no, porque el cliente queda en ella: se anula con una rectificativa y se factura en otro proyecto.
- El presupuesto nombraba los impuestos a fuego. Su nota decía «Excludes VAT/withholding tax» para todos: al traductor indio (que cobra GST) y al francés (que no tiene retención) también. Ahora usa los nombres de su país, como la factura: «Excludes VAT/IRPF» en España, «Excludes VAT» en Francia, «Excludes GST» en la India.
- El buscador de proyectos no encontraba por par de idiomas ni por tipo de contenido. Buscar «DE-ES» o «técnico» para repasar un año de trabajo no daba nada. Ahora sí, y el tipo también por el nombre que enseña la interfaz en inglés («Technical»).
- Buscar contactos por país, especialidad o par de idiomas no encontraba nada. El país se guarda en inglés aunque la ficha lo enseñe en español, así que «alemania» no daba resultados; y la especialidad («legal», «médico») y el par de idiomas («DE-ES») no se buscaban. Ahora sí, y como el envío en lote trabaja sobre la lista filtrada, sirve para mandar una campaña solo a las agencias de un país o de una especialidad.
- Los gastos no tenían dónde poner lo más habitual, ni se sabía a qué proyecto iban. Pagar a un colega o a un revisor, la gestoría, el teléfono y las asociaciones profesionales acababan en «Software» o en «Otros»; ahora tienen su categoría. Y al vincular un gasto a un proyecto, el desplegable, la tabla y el CSV para la gestoría enseñaban solo el título, que se repite («Manual de usuario» de dos clientes): ahora dicen «título · cliente», con los archivados al final y marcados.
- Tras cambiar de banco, una factura pendiente mandaba a pagar a la cuenta vieja. La factura conserva el IBAN con el que se emitió, como el resto de sus datos, pero al reenviarla o al recordar su cobro el cliente pagaba con esa cuenta, quizá ya cerrada. Ahora, si la factura está sin cobrar y su IBAN no es el del perfil, el correo de la factura y el del recordatorio añaden una línea con los datos bancarios nuevos, y el diálogo lo avisa antes de enviar.
- Tras cambiar de país fiscal, las facturas anteriores se enseñaban con el perfil nuevo. Quien se muda de España a Francia veía una factura española con «Retención» en vez de IRPF, y al rectificarla el diálogo ofrecía los tipos de IVA franceses (0 y 20 %) en vez de los españoles. El PDF ya era el correcto; ahora la ficha y el diálogo de rectificar usan también el país en que se emitió cada factura.
- Un intervalo de envío corto hacía el lote más lento, no más rápido. Configuración dejaba poner 3 segundos entre correos, pero la aplicación solo manda 12 por minuto: tras el 12.º el lote se paraba 65 segundos, y la duración anunciada no contaba esas esperas. El mínimo es ahora 5 segundos, y un valor más bajo guardado antes se sube solo.
- En un día con muchas entregas, el calendario escondía las demás. Solo se veían tres, y «+5 más» era un texto que no hacía nada: las otras no se podían ver ni abrir desde el calendario. Ahora «+5 más» despliega el día entero (y «Ver menos» lo recoge), enseña sus títulos al pasar el ratón, y las tres que se ven primero son las más urgentes.
- Importar una hoja grande de contactos se cortaba a mitad. Los contactos se guardaban de uno en uno, y el límite de peticiones de la aplicación (300 por minuto) cortaba una hoja de 500 agencias hacia la fila 290: el resto salía como «no se pudieron guardar» sin más explicación. Ahora la hoja entera va de una vez, con las mismas comprobaciones que el alta de un contacto: 500 contactos se importan en un par de segundos.
- Dos cronómetros podían contar a la vez. Arrancar el de un proyecto sin parar el de otro dejaba los dos en marcha, y la misma hora se cobraba a dos clientes. Ahora «Empezar» avisa del que sigue en marcha y lo para antes de empezar; si llevaba más de 8 horas, pregunta antes si se registran o se descartan, como al pararlo. Tampoco se puede facturar un proyecto con su cronómetro en marcha: ese tiempo no entraba en la factura, y el cronómetro ya no se podía parar ni borrar, lo que además impedía empezar el de cualquier otro proyecto. Uno que hubiera quedado así se puede descartar desde la ficha.
- Dos textos de la interfaz en inglés se entendían mal. El aviso de la campana para los trabajos entregados sin marcar decía «mark them as Delivered», como si se marcaran los entregables y no el proyecto; ahora el grupo se llama «Delivered, not marked» («Entregados sin marcar» en español), corto como los demás. Y el aviso de datos que faltan del cliente llamaba «card» a su ficha; ahora dice «details», como el resto.
- «Nuevo proyecto» con la edición de otro abierta lo duplicaba. El formulario «nuevo» salía con los datos del proyecto que se estaba editando, y al guardarlo se creaba una copia. Ahora sale vacío.
- Un prospecto convertido en cliente podía recibir un correo de seguimiento. Al crear su primer proyecto el contacto pasa a «Cliente activo», pero Prospección no se enteraba hasta reiniciar: seguía «Enviado» y en «Necesita seguimiento». Peor, el siguiente envío del proyecto (la entrega) le devolvía el «Enviado» en la base, y «Enviar seguimientos» acababa mandándole un «just following up» a un cliente con trabajo entregado. Ahora el cambio se ve en el acto y se conserva.
- Métricas contaba cada gestora de una agencia como un cliente distinto. Con dos fichas de la misma agencia, salían «Clientes 2», lo cobrado partido en dos barras y los días de cobro en dos filas. Ahora el cliente es la empresa (sin distinguir mayúsculas ni tildes) y, si no hay empresa, la persona. La lista de Proyectos sigue agrupada por persona, que es quien encarga.
- Una rectificativa podía salir ya vencida. Se emite con fecha de hoy, pero heredaba el vencimiento de la factura original: rectificar en enero una factura que vencía en diciembre producía un documento con fecha del 4 de enero que vencía el 20 de diciembre, y la campana pedía el recordatorio de cobro en el acto. Ahora, si la factura está sin cobrar, el diálogo pide un vencimiento a partir de hoy, como al emitir; y el aviso de términos de pago cuenta los días desde la fecha de la rectificativa.
- Buscar una factura ya cobrada daba «Sin resultados». Lo cobrado se archiva, y es justo por lo que pregunta meses después el cliente o la gestoría; el buscador de proyectos dejaba fuera los archivados aunque se escribiera su número. Tampoco encontraba una rectificativa por su número R-, que es el que tiene el cliente. Ahora la búsqueda alcanza a los archivados (con su icono de archivo) y a los números R-; sin buscar, la lista sigue sin ellos.
- Salir sin guardar descartaba los cambios sin avisar, en tres sitios: al cambiar de plantilla de correo (la posdata que se estaba escribiendo desaparecía), al cerrar el perfil del traductor con Escape o pulsando fuera (un IBAN o un teléfono recién tecleados se perdían) y al pulsar otro proyecto de la lista con el formulario de proyecto abierto. Ahora, con cambios sin guardar, se pregunta antes de salir; sin cambios, se sale como siempre.
- El glosario de un cliente admitía el mismo término dos veces con traducciones distintas («lease → arrendamiento» y, semanas después, «Lease → alquiler»). Ahora, si el término de origen ya está (sin distinguir mayúsculas ni tildes), se avisa con su traducción y se pregunta antes de añadirlo otra vez: un término con dos sentidos según el contexto se puede guardar dos veces a propósito.
- La factura podía contradecirse con el plazo de pago. Los términos por defecto decían «within 30 days», y quien ponía el vencimiento a 60 días para una agencia emitía una factura con «Due» a 60 días arriba y «30 days» abajo. Los términos por defecto ya no llevan plazo propio («by the due date shown above»), y si los tuyos dicen un número de días que no coincide con el vencimiento elegido, el diálogo de la factura lo avisa.
- Las horas registradas por minutos salían ilegibles en la factura y en el presupuesto. 80 minutos (1,333… horas) se imprimían como «1.3,333,333,333,333,333». Ahora salen con hasta cuatro decimales, «1.3333», para que la línea cuadre: 1.3333 × 40 € = 53,33 €, el importe que figura al lado (con dos decimales, 1.33 × 40 daría 53,20). El diálogo de rectificar enseña las horas igual.
- Cambiar el tipo de proyecto dejaba una tarifa que ya no valía. Al pasar un proyecto por palabras a precio cerrado, el campo «Precio» se quedaba con la tarifa por palabra (0,10) y la factura salía por 0,10; al pasar a por horas, 0,10 €/palabra quedaba como 0,10 €/hora. Ahora, si cambia la unidad de la tarifa, el campo se vacía; entre tipos de la misma unidad se conserva.
- Un encargo archivado seguía saliendo como retrasado en su ficha y en el calendario («Lleva 2 días de retraso»), aunque la campana ya no lo avisaba. Archivar un encargo cancelado lo saca de todos los avisos de entrega.
- Borrar un proyecto también borra su tiempo registrado, y la confirmación no lo decía. Ahora lo dice.
- La factura escribía los impuestos de dos maneras: «VAT 21.0%» con IVA y «VAT (0%)» sin él, e «IRPF -15.0%». Ahora siempre entre paréntesis y sin decimales de relleno, como en el diálogo de la factura: «VAT (21%)», «IRPF (-15%)».
- El aviso de datos que faltan en la ficha del cliente se leía mal («no tiene Identificador fiscal, Dirección guardados»). Ahora: «Falta en la ficha de este cliente: identificador fiscal y dirección».
- Un trabajo ya entregado al cliente avisaba de «entrega vencida». Enviar los entregables no cambia el estado (el carril se marca a mano), así que, pasado el plazo, el proyecto seguía «En curso» y salía como retrasado en la campana, en la ficha y en el calendario. Ahora, con los entregables enviados, el aviso dice «Entregables enviados: márcalos como Entregado».
- Volver a añadir un archivo con el mismo nombre lo duplicaba. Al entregar, la versión corregida de «Novela_ES.docx» se sumaba a la anterior y el cliente recibía las dos; en los adjuntos de Prospección, el CV actualizado se sumaba al viejo y cada correo en frío salía con los dos. Ahora el archivo nuevo sustituye al del mismo nombre, y se avisa en una línea. Al reenviar una versión corregida de un trabajo ya entregado, la vieja se retira también de los entregables guardados: si no, la siguiente entrega volvía a cargar las dos.
- Una factura emitida antes del plazo de entrega decía que el servicio se prestaba después de expedirla. La fecha de operación salía de la fecha de entrega del proyecto, que es el plazo: entregado y facturado el día 6 con plazo el 20, la factura llevaba «Service date 20». Ahora solo se pone cuando es anterior a la fecha de la factura.
- Al apuntar varios gastos seguidos, la fecha volvía a hoy tras cada uno. Quien apuntaba en octubre los tickets de septiembre dejaba el segundo y los siguientes en octubre, y en otro trimestre. Ahora se propone la fecha del gasto anterior. Además, la fecha de hoy que proponía el formulario se calculaba una sola vez y con la aplicación abierta varios días se quedaba atrás.
- La exportación contable ordenaba mal las facturas del mismo día (la 2026-002 antes que la 2026-001). Ahora, a igual fecha, por número.
- Una PO que la agencia manda después de recibir la factura ya se puede añadir. La factura guardaba la PO del momento de emitirla, y si no la había, no había forma de ponerla. Ahora, al cambiar la PO del proyecto, cambia también en la factura emitida, sin rectificativa: es la referencia del cliente, no un dato fiscal. El formulario avisa de que hay que reenviarla. El título, los importes y el cliente de la factura siguen sin cambiar.
- La exportación contable (CSV y Excel) ponía al cliente con los datos de su ficha actual, no con los de la factura: si cambiaba de razón social, sus facturas antiguas salían con el nombre nuevo. Ahora sale como figura en cada factura.
- Al reabrir la aplicación, una factura sin IVA podía salir con la exención francesa («VAT not applicable — French Tax Code, Article 293 B») aunque el traductor fuera español. Le pasaba a quien no había escrito nota de IVA en su perfil y ya tenía algún contacto, y si además había omitido el perfil en el asistente, su país fiscal pasaba a ser Francia. Eran dos migraciones pensadas para una sola instalación antigua; se han retirado, y los ajustes ya guardados no cambian.
- Generar una factura recurrente no decía de qué mes era. Con meses atrasados no se sabía cuál salía; ahora el diálogo lo dice («la factura recurrente de octubre de 2026»).
- Un presupuesto reenviado tras cambiarlo llegaba con la fecha y la caducidad del primero, así que el revisado al mes podía llegar ya caducado, y el cliente tenía dos «Quote-1.pdf» con importes distintos sin nada que dijera cuál valía. Ahora el reenvío sale como «REVISED QUOTE», con fecha de hoy, en un archivo «Quote-1-rev1.pdf», y el correo lo titula «Revised quote» y dice a qué presupuesto sustituye. Reenviarlo sin cambios («no me ha llegado») sigue mandando el mismo presupuesto.
- El correo del presupuesto no decía la fecha de entrega, que sí iba en el PDF. Ahora lleva «Estimated delivery» cuando el proyecto tiene fecha.
- Pegar un email copiado de Outlook o Gmail («Anna Weber <anna@agencia.de>», o con «mailto:») dejaba el contacto sin poder guardarse, y al importar una lista se descartaba la fila. Ahora se queda la dirección.
- Enviar los seguimientos sin asunto decía «El asunto es obligatorio» con un asunto escrito a la vista: el que faltaba era el de la plantilla de seguimiento, que no estaba abierta. Ahora el aviso dice qué plantilla es. En el envío individual, además, el aviso sale antes de pedir confirmación y no después.
- «Enviar ahora» a un contacto al que ya se escribió preguntaba lo mismo que con uno nuevo. Ahora el diálogo dice cuándo se le escribió.
- El presupuesto que recibía el cliente redondeaba la tarifa. Una tarifa de 0,085 €/palabra salía como «0.09 EUR/word» junto al total calculado con 0,085, así que 12.500 palabras × 0,09 no daba los 1.062,50 € de la línea de abajo y el presupuesto parecía tener un error. Ahora la tarifa se escribe con los decimales que tiene (hasta cuatro), en el correo, en la ficha del proyecto y en Métricas.
- El par de idiomas de un proyecto nuevo venía relleno con «EN-ES». Quien trabaja con otro par hacía clic y tecleaba el suyo, y el proyecto se guardaba como «EN-ESDE-ES», que es como salía después en el presupuesto y en la factura. Ahora el campo empieza vacío, con ejemplos.
- Al elegir cliente se propone su par de idiomas también si está escrito con nombres, como sugiere la propia ficha del contacto («Alemán ↔ Español»). Antes solo se reconocían códigos («DE→ES»).
- Importar contactos desde un CSV guardado con Excel en español o en francés destrozaba las tildes: «Inés Peña» llegaba como «In�s Pe�a» y la columna «País» no se reconocía. Ese CSV, el que Excel guarda por defecto, va en otra codificación; ahora se detecta. Afecta también a los análisis CAT en CSV.
- El país de un contacto importado se guarda como lo guarda la ficha. Una hoja con «España» o «Francia» dejaba el nombre en español, y la factura, que va en inglés, decía «España». Un contacto que ya lo tuviera así se corrige al volver a guardarlo.
- El correo de una factura rectificada citaba el número de la original. El PDF adjunto era la rectificativa R-AAAA-NNN, pero el asunto decía «Invoice 2026-002». Ahora el correo de la factura y los recordatorios de cobro citan la rectificativa.
- En un proyecto por horas, el formulario decía «Palabras origen» encima de las horas registradas.
- Sin enviar la factura desde la aplicación no se podía marcar «Facturado» ni «Cobrado». Quien manda el PDF desde su propio correo —y sin cuenta conectada, todo el mundo— se quedaba en «Entregado». Ahora basta con haber emitido la factura; después «Cobrado» queda pendiente hasta que lo marques al recibir el pago.
- Al abrir la aplicación, la campana no avisaba de las facturas vencidas. Decía «Sin avisos pendientes» hasta que se pasaba por Proyectos, aunque una factura llevara semanas vencida. Ahora avisa desde el arranque.
- Los clientes de siempre contaban como respuestas a la prospección. Al crearle un proyecto, un cliente pasa a «Cliente activo», y la cabecera de Prospección lo sumaba como respuesta aunque nunca le hubieras escrito desde la aplicación: con solo clientes dados de alta salía «Enviados 0 · Tasa 100 %». Ahora solo cuentan los contactos a los que se escribió.
- Los adjuntos con tilde en el nombre llegaban con el nombre roto. Un «CV_Lucía.pdf» le llegaba a la agencia como «CV_LucÃa.pdf». Pasaba con cualquier tilde, eñe o cedilla en el nombre del archivo.
- Importar contactos descartaba la fila con dos correos en la misma celda («jobs@agencia.com; vendor@agencia.com», lo normal en listas de agencias), sin decir cuál. Ahora se importa con la primera dirección y las demás quedan en las notas del contacto. Nunca se envía a más de una.
- La confirmación del envío en lote daba una duración rara: «~0 min» para un correo y «~1 min» para tres que tardan 16 s. Ahora da segundos cuando es menos de un minuto, y con un solo correo dice solo eso.
- El tamaño de los adjuntos de Prospección salía con punto decimal en español («0.20 MB»), y «0.00 MB» para archivos pequeños. Ahora va con el formato del idioma y en B o KB cuando toca.
- Un cronómetro olvidado en marcha registraba todas las horas de golpe al pararlo al día siguiente, y esas horas pasan a la factura. Ahora, a partir de 8 horas, pregunta antes de registrarlas y ofrece descartarlo para añadir el tiempo real a mano.
- El enlace de pago no iba en el correo de la factura. Se generaba para mandárselo al cliente, pero había que copiarlo y pegarlo a mano. Ahora, si la factura tiene un enlace vigente, el correo de la factura y los recordatorios de cobro lo incluyen en una línea propia. Si la factura se ha rectificado o ya está cobrada, el enlace está cerrado y no se manda.
- El enlace de pago admitía pagar la misma factura dos veces. Seguía activo después del pago hasta que se marcaba Cobrado a mano, así que el cliente que volvía a abrir el correo podía pagar de nuevo. Ahora cada enlace admite un solo pago y Stripe lo cierra en cuanto se completa. Afecta a los enlaces generados desde ahora; los anteriores se cierran al marcar Cobrado.
- Con una clave de Stripe de prueba, Configuración decía solo «Conectado con Stripe». Ahora dice que está en modo de prueba y que los clientes no podrán pagar.
- La clave de licencia copiada del correo con el punto final se daba por inexistente. Ahora se quitan de los extremos el punto, las comillas o los paréntesis que se arrastran al copiarla de una frase.
- La copia de seguridad se descargaba como «outreach-backup-…», el nombre antiguo. Ahora es «gestrics-backup-…». Las copias viejas se siguen pudiendo restaurar.
- Cambiar el título o la PO de un proyecto ya facturado cambiaba la factura emitida. Al volver a descargar el PDF salían el título y la PO nuevos, no los que recibió el cliente. Ahora se guardan al emitir, como el resto de los datos de la factura.
- Si la prueba gratuita se acababa con la aplicación abierta, la franja seguía diciendo «quedan 14 días» y cada acción fallaba con un error suelto, sin la pantalla para activar la licencia hasta reiniciar. Ahora aparece en cuanto se intenta algo, y la cuenta de días se actualiza sola.
- Borrar un contacto con facturas mandaba a un callejón sin salida. El aviso decía que se borraran antes sus proyectos, pero un proyecto facturado no se puede borrar. Ahora dice lo que pasa: tiene facturas emitidas, que deben conservarse, y no se puede eliminar.
- «Importados 1 contactos» ahora dice «Importado 1 contacto».
- En el glosario del cliente, pinchar en un campo no hacía nada. Los campos estaban inertes hasta pulsar «+». Ahora pinchar en cualquiera de ellos (o empezar a escribir) abre la fila para añadir el término.
- Los correos al cliente podían salir sin firma. El nombre de la firma solo lo ponía el paso del nombre del asistente; quien se lo saltaba y escribía su nombre después en el perfil mandaba presupuestos, facturas y recordatorios acabados en «Best regards,» sin más. Ahora, sin remitente, firma el nombre del perfil.
- Se podía emitir una factura con el vencimiento anterior a la fecha de emisión. Bastaba con equivocarse de mes en el calendario: la factura salía ya vencida y el aviso de cobro saltaba enseguida. Ahora el botón de generar se desactiva y lo dice en una línea. Hoy sí vale (pago al contado).
- Enviar una factura sin cuenta de correo avisaba de un «Error al enviar los entregables». Ahora dice «Error al enviar la factura».
- «1 facturas exportadas», «1 gastos exportados», «Quedan 1 meses por generar» y, al importar contactos, «1 duplicados (ya existentes)». Ahora en singular.
- Los importes del PDF de factura y presupuesto no seguían el formato inglés del resto del documento. Salían sin separador de miles y con el símbolo detrás («1062.50 €», «320.00 £»), mientras que el correo que los acompaña decía «€1,062.50». Ahora los PDF usan el mismo formato que el correo: «€1,062.50», «£320.00», «¥12,000».
- Las tarifas medias de Métricas contaban la cuota de los planes recurrentes como si fuera una tarifa por palabra, y la media de ese cliente salía disparada. Ahora quedan fuera, igual que el precio cerrado.
- Buscar «2026-007» en Proyectos no encontraba nada. El buscador miraba solo el título y el cliente, y el número de factura o la PO son justo lo que citan el cliente y la gestoría. Ahora busca también por los dos.
- Con dos rectificaciones de la misma factura, la exportación contable perdía la primera, y cada rectificativa se comparaba con la factura original: corregir 450 € a 270 € y luego anular daba -190,80 € y -477,00 €, una rebaja contada dos veces. Ahora salen todas en la exportación, y cada una rectifica la anterior («Rectifies invoice R-2026-001») con su diferencia: -190,80 € y -286,20 €, que suman la rebaja real.
- Se podía guardar un proyecto con la entrega anterior a la recepción (equivocarse de mes en el calendario), y salía con la entrega vencida desde el primer día. Ahora no se puede guardar y lo dice en una línea.
- Editar un proyecto sin fecha de recepción le ponía la de hoy al guardar, aunque nadie la hubiera escrito. Ahora se queda vacía; en un proyecto nuevo se sigue proponiendo hoy.
- Al pasar un proyecto de precio cerrado a traducción por palabras se quedaba «1 palabra» a la tarifa del precio (1 × 30 €/palabra). Ahora se vacían las palabras y la tarifa.
- El título de las facturas de un plan recurrente llevaba el mes en el idioma de la interfaz («Monthly translation retainer — octubre 2026») en un documento en inglés. Ahora va siempre en inglés («October 2026»). Las facturas ya emitidas conservan su título.
- Elegir «Cobrado» en el estado del formulario de edición dejaba el proyecto cobrado sin fecha de cobro, y entonces Métricas no lo contaba como cobrado y la exportación contable lo daba por pendiente. Ahora abre el mismo diálogo de la fecha de cobro que el paso «Cobrado».
- Rectificar una factura ya cobrada no decía nada de la diferencia. Ahora el diálogo avisa en una línea si hay que devolver dinero al cliente o si el cliente debe más.
- La tarifa del PDF no coincidía con la de la aplicación. El presupuesto y la factura la escribían siempre con cuatro decimales («€0.0700») mientras la ficha del proyecto decía «0,07 EUR/pal». Ahora el PDF usa la misma regla que la aplicación —los decimales de la divisa y hasta cuatro, sin ceros de relleno—: «€0.07», «€0.085», y «€0.015» en una categoría CAT.
- La tasa de respuesta de Prospección salía con punto en español («0.0%»). Ahora va con el formato del idioma: «0,0 %».
- Una traducción de más de 15 MB solo decía «El archivo supera el límite de 15 MB», sin decir cuál si se elegían varios ni qué hacer. Ahora nombra el archivo y propone enviar un enlace de descarga en el mensaje.
- El correo del presupuesto de un proyecto con análisis CAT daba una tarifa media («Rate: 0.0755 EUR/word», importe ÷ palabras) que no salía en ningún otro sitio y no cuadraba con el total. Ahora escribe el desglose, una línea por categoría con las mismas etiquetas y cifras que el PDF adjunto («No Match: 3,000 words × 0.10 EUR/word = €300.00»).
- El correo de una factura rectificada no decía que sustituye a otra. Llevaba adjunta la rectificativa pero el texto era el de una factura nueva, y el cliente, que ya tenía la original, podía pagar las dos. Ahora añade, tras el párrafo de la factura: «This corrective invoice R-2026-001 replaces invoice 2026-001; please disregard the earlier one.»
- Un proyecto de revisión o post-edición enseñaba la tarifa base en la ficha (0,10 EUR/pal con 2.000 palabras y un importe de 100 €, que no cuadra) y nada decía que era una revisión; el correo del presupuesto lo llamaba «per CAT analysis». Ahora la ficha muestra el servicio y la tarifa que se cobra (0,05 EUR/pal), la misma del correo y del PDF, y las tarifas medias de Métricas cuentan esa y no la base.
- Cambiar el email de un cliente lo devolvía a «Pendiente» y borraba su historial, como si fuera un contacto nuevo. Cuando una agencia cambia de gestor, el siguiente «Enviar a pendientes» le mandaba al propio cliente el correo de prospección. Ahora, con un cliente activo, solo cambia el email; con un prospecto sigue preguntando como antes.
- Deshacer un «Cobrado» marcado por error dejaba la factura cobrada. Al volver a «Facturado» desde el formulario, la factura conservaba su fecha de cobro: la exportación contable la daba por cobrada y nunca avisaba de vencimiento. Ahora se quita la fecha de cobro.
1.1.1 — 2026-10-03
Añadido
- Los términos de pago de la factura se escriben una vez y salen en el PDF. El diálogo de emisión tenía un campo «Notas en factura (opcional)» que arrancaba vacío, con una pista gris, y cuyo texto se imprimía al final del documento bajo un título «Notes» —lejos del bloque «Payment terms», donde salía un «Bank transfer» fijo que podía contradecirlo—. Ahora hay un campo Términos de pago en el perfil del traductor, con un texto de partida que se puede cambiar («Payment by bank transfer within 30 days of the invoice date. Please quote the invoice number as the payment reference.»); cada factura nueva arranca con él y se puede ajustar solo para esa factura; y el PDF lo imprime donde corresponde, justo bajo «Payment terms» y encima del IBAN. Si no escribes ninguno, la factura sale igual que antes. Va en inglés porque el PDF de la factura está entero en inglés.
- El análisis de memoQ se importa, en los cuatro formatos en que memoQ lo exporta. «Importar análisis CAT» lee ahora lo que sale del botón Export de sus Estadísticas: el HTML y los tres CSV —el que refleja los resultados en pantalla, el de una fila por archivo compatible con Trados y el de una fila por archivo con toda la información—. Antes, su CSV se podía elegir pero caía entero en una sola columna —memoQ nunca separa con comas—, y su HTML se rechazaba con un «esto no lo reconozco como informe de Trados». Las filas llegan ya asignadas a su categoría —101 % y las pretraducidas como contexto, las repeticiones, el 100 %, cada banda y las que no tienen coincidencia—, y «Fragments» se enseña sin asignar, como «Bloqueado» en Trados: que eso se cobre o no lo decide cada cliente. Si el archivo trae varios análisis seguidos, se importa el primero y la ventana lo dice; si trae varios archivos, se suman, sin contar dos veces la fila de totales. Comprobado con el mismo análisis exportado en los cuatro formatos: los cuatro dan 249 palabras y el mismo reparto, y de ahí salen 18,10 € a 0,09 €/palabra, tanto en pantalla como en el presupuesto en PDF.
- El análisis de Wordfast Pro también se importa, en los cuatro formatos que usa un traductor. «Importar análisis CAT» lee lo que saca su «Export report»: su CSV, el CSV compatible con Trados, el HTML y el XLS. Las filas llegan ya asignadas —contexto, repeticiones, 100 %, cada banda y las que no tienen coincidencia—, y los segmentos «Ignored» se enseñan sin asignar, como «Bloqueado» en Trados. Si el informe trae varios archivos, se suman, y su tabla de totales no se cuenta además de ellos. Wordfast escribe cinco formatos más, pensados para alimentar a otros programas: algunos ni siquiera traen las repeticiones o las palabras nuevas, así que no se reconocen y el archivo sigue al importador genérico, donde se eligen las columnas a mano. Comprobado con informes generados por el propio Wordfast: los cuatro formatos dan las mismas 311 palabras y el mismo reparto, y de ahí 22,09 € a 0,09 €/palabra, tanto en pantalla como en el presupuesto en PDF.
Cambiado
- Guardar y cancelar el alta de un contacto, siempre a la vista. El formulario tiene trece campos en un panel de 340 px, así que sus dos botones quedaban al final de un desplazamiento largo: para guardar —o para salir sin guardar— había que bajar hasta el fondo. Ahora van pegados abajo del panel, con los campos pasando por debajo.
- El carril de estados lo marcas tú, paso a paso. Emitir la factura ponía el proyecto en «Facturado» sola, y el carril pasaba a pedir el clic en «Cobrado»: invitaba a dar por pagada una factura recién creada, a veces ni enviada. Ahora el recorrido es el que de verdad haces: mandas la traducción y pulsas «Entregado»; el paso pendiente pasa a «Facturado», punteado pero sin poder pulsarse mientras el cliente no tenga la factura; creas la factura y se la mandas con «Enviar», y entonces sí se puede pulsar; al pulsarlo el paso pendiente pasa a «Cobrado», y lo pulsas cuando el dinero llega. El proyecto se queda en «Entregado» entre emitir la factura y pulsar «Facturado»; eso no cambia nada de lo que cuenta: «Pendientes», los vencimientos y los recordatorios miran la factura, no el estado.
- Sin globos de ayuda en el carril. El nombre de cada paso ya está escrito debajo de su icono, y lo que falta para poder pulsarlo lo dice entero el renglón de debajo —«emite antes la factura con Crear factura», «mándale antes la factura al cliente con Enviar»—, sin tener que pasar el ratón por encima.
- Los colores del carril, unificados. Las líneas discontinuas del paso pendiente van todas del mismo gris azulado, el de los botones secundarios: antes cada paso las pintaba de su propio color y cambiaban de color según avanzabas. Y un paso alcanzado se ve siempre del mismo verde —un proyecto terminado salía con cuatro pasos verdes y «Cobrado» en morado, como si fuera otra cosa—. Los colores de cada estado siguen donde sí distinguen: la lista de proyectos y el calendario de entregas.
- La caja de la factura lleva los mismos botones que la del presupuesto. Editar y Descargar en gris, y Enviar en ámbar y del doble de ancho, igual que allí. Antes el botón ancho y de color era el de descargar —en azul, un color que no usa ningún otro botón de la ficha— y el de enviar iba en gris estrecho, así que dos cajas con la misma disposición proponían cosas distintas.
- El perfil del traductor se reparte en dos mitades. Mezclaba lo que el cliente ve impreso con lo que solo usa la aplicación: el IBAN junto al tarifario CAT, el identificador fiscal bajo «Datos personales» y la moneda de Métricas en medio. Ahora arriba va lo que sale en tus documentos —identidad y contacto, presencia online, y facturación y cobro— y abajo lo que usa la aplicación —moneda principal, tarifario CAT, tarifas de post-edición y recordatorios—, cada mitad con una línea que lo explica. En facturación, el país fiscal va primero porque de él salen el nombre del identificador («NIF», «RFC») y el del impuesto de los campos siguientes, y la nota de impuesto gana una explicación de dónde se imprime y para qué sirve.
- Un proyecto recién creado ya no parece presupuestado. Hasta ahora nacía con «Presupuestado» relleno, como paso cumplido, y pedía el clic en «En curso», aunque el presupuesto no hubiera salido todavía. Ahora el paso pendiente es el propio «Presupuestado», punteado y sin fondo, y el aviso dice «Haz clic en Presupuestado para avanzar»: el presupuesto se edita y se envía las veces que haga falta, y el clic, cuando el cliente lo acepta, lleva el proyecto a «En curso».
- El presupuesto tiene su propia tarjeta, como el encargo y la factura, en vez de ir metido en la barra de estado. Sus botones son «Editar», «Descargar» y «Enviar» (o «Reenviar», si ya salió), sin repetir «presupuesto» en los tres. Cuando el proyecto avanza, la tarjeta se queda con la fecha de envío y la descarga. La tarjeta de Factura sigue el mismo criterio: «Editar», «Descargar» y «Enviar».
- Las fechas llevan el mes en letra: «26 sept 2026» en español y «Sep 26, 2026» en inglés, que es la convención de cada idioma (el formato medio de CLDR, el que aplican los navegadores). Antes eran numéricas y cambiaban de orden al cambiar de idioma (26/9/2026 frente a 9/26/2026), y un 3/5 no decía si era marzo o mayo. Vale para toda la aplicación —fichas, listas, métricas, historial, avisos— y para los PDF de factura y presupuesto, que siguen en inglés: «26 Sep 2026», o «Sep 26, 2026» con la interfaz en inglés.
- Un calendario propio para elegir fechas, en los siete campos de fecha de la aplicación. El de Windows/Chromium enseñaba la fecha en el formato del idioma de Windows, no del de la aplicación, y su rueda desplazaba las semanas sin cambiar el mes del título. Ahora la rueda pasa de mes, los días del mes anterior y del siguiente salen en gris, y hay botón «Hoy» (y «Borrar» donde la fecha es opcional). Con el teclado: flechas para moverse, RePág/AvPág para cambiar de mes, Intro para elegir y Esc para cerrar.
- «Enviar entregables» se bloquea mientras el presupuesto no está aceptado, igual que «Crear factura» antes de entregar, y dice qué falta: «Marca Presupuestado antes de enviar entregables».
- Los botones de confirmar envío dicen solo «Enviar» en los diálogos de entregables, factura y presupuesto; el título del diálogo ya dice qué se envía.
- El aviso bajo los tipos de impuesto de la factura pasa a una sola línea que dice qué hacer. Antes eran tres líneas explicando qué proponían los botones —el tipo general del país y el 0 % que suele tocar a un cliente extranjero—, unos botones que se entienden solos, y no decían lo único que hacía falta saber: qué escribir y a quién preguntar en caso de duda. Ahora dice «Establece IVA e IRPF si aplican. En caso de dudas, busca asesoría.», con los dos nombres del perfil fiscal y no a fuego: un traductor mexicano lee «IVA e ISR», uno indio, «GST y Retención».
- En inglés, «Encargo» se traduce ahora «Assignment» en vez de «Job», en la ficha y en todos los mensajes.
- «Nuevo contacto» ya no es una pestaña, es un botón. La cabecera del panel de Prospección tenía dos pestañas, «Contactos» y «Nuevo contacto», y la segunda no llevaba a ninguna parte: abría el formulario de alta. Un botón de acción disfrazado de navegación, que además dejaba «Contactos» pintada como pulsable estando ya encima de ella. Ahora funciona como Proyectos: arriba queda el título de la sección —«Contactos», «Nuevo contacto» o «Editar contacto», según lo que haya debajo, y sin nada que pulsar— y el alta es un botón al pie de la lista. El formulario gana un «Cancelar» junto a su botón de guardar, que es la salida que antes daba la pestaña, y sus etiquetas —«Nombre», «Empresa»…— dejan de salir centradas sobre unos campos que van a la izquierda.
- La lista vacía vuelve a decir solo «Sin contactos». Llevaba debajo una pista de tres líneas que nombraba las dos puertas —«Nuevo contacto» e «Importar contactos»—. Con el alta convertida en botón al pie de la lista, las dos se anuncian solas, y la pista ocupaba la mitad de una caja que ya va justa de alto.
- El buscador de contactos comparte fila con el título, y es una lupa. Tenía una fila entera para él, y la lista se quedaba con 199 de los 652 px del panel: cuatro contactos y medio a la vista. Ahora va a la derecha de «Contactos» —que se corre a la izquierda hasta caer justo debajo de la «T» de «Todos los estados»— y el texto «Buscar contacto…» se sustituye por una lupa pegada al borde derecho, como en el explorador de Windows; mientras hay algo escrito, la equis de borrar ocupa su sitio. La lista pasa de 199 a 262 px: de 4,6 a 6,2 contactos a la vista sin desplazar. Con el formulario de alta abierto el buscador no se pinta, porque no hay lista que filtrar.
- El buscador de Proyectos, igual. Mismas medidas que el de Prospección —campo de 12,5 px en una fila de 52, en vez de 13 en una de 62— y la misma lupa en lugar del texto «Buscar proyecto o cliente…». Estrena además la equis de borrar, que allí no había. Y el mismo orden: el filtro de estado arriba y el buscador debajo, como en Prospección, para que la cabecera del panel sea la misma en las dos vistas.
- El soporte se muda del perfil del traductor a Configuración. Estaba al final del perfil, entre el IBAN y las tarifas CAT: un apartado que no se configura, en la pantalla donde se rellenan los datos que salen impresos en la factura. Ahora cierra el bloque de mantenimiento, junto a la copia de seguridad, la guía de inicio y el diagnóstico, que es lo que se mira cuando algo no va.
- Los títulos de Configuración van todos a la izquierda. Los once salían centrados, y los más largos —«Contraseña de aplicación», con su aviso al lado— parecían alineados de otra forma sólo por ocupar más ancho. Los dos botones de la copia de seguridad, en cambio, sí estaban descolgados a la izquierda y ahora van centrados como los demás.
- La copia de seguridad se va del panel a Configuración. Estaba en una barra plegable al pie de Prospección, donde gastaba 50 px de alto para algo que se hace una vez al mes y donde no la encontraba nadie que estuviera en Proyectos. Ahora vive junto a la guía de inicio y el diagnóstico, con los dos botones y —esto es lo que no se podía perder— el aviso de cuánto hace de la última, que el menú Archivo no sabe dar. Con el hueco que deja, la lista de contactos llega a 7,4 contactos a la vista.
- El formulario de un proyecto nuevo ya no explica de dónde salen los clientes. La pista «Los clientes son tus contactos de Prospección…» aparecía bajo el desplegable con la lista vacía; se retira.
- «Sin proyectos» se ve como «Sin contactos». Era una línea de texto más pequeña y sin nada alrededor; ahora lleva encima el icono de carpeta abierta —el de proyecto en toda esa vista— y el mismo tamaño de letra que su equivalente de Prospección. El icono cambia según el motivo del hueco: la carpeta cuando no hay ningún proyecto creado, la lupa cuando los hay pero el buscador o el filtro no encuentran ninguno.
- El intervalo entre envíos se queda sólo en Configuración. El panel de Prospección tenía un campo gemelo del que ya estaba allí —mismo ajuste, mismo rango de 3 a 300 segundos—, gastando alto permanente para un número que se pone una vez. Sumado a todo lo anterior, la lista de contactos pasa de los 4,6 contactos a la vista con los que empezó la versión a 8,3, sin quitar ninguna función del panel.
Corregido
- Activar la licencia con la prueba agotada dejaba la aplicación vacía, y encima borraba ajustes. Quien introducía la clave en «Se acabó la prueba gratuita» entraba sin contactos, con los contadores a cero y sin sus ajustes. Los datos seguían intactos en disco y reaparecían al reiniciar, pero mientras tanto la aplicación guardaba ese vacío encima de lo guardado: el nombre del remitente, los datos de la cuenta de correo, la firma y las preferencias de envío se perdían de verdad, y la primera plantilla que tocaras volvía a la de fábrica. Pasaba justo después de pagar. Ahora la ventana se recarga al activar y todo está en su sitio. Los contactos, los proyectos, las facturas y el perfil fiscal nunca estuvieron en peligro.
- «Buscar actualizaciones» no comprobaba nada. La respuesta salía de una caché que la propia apertura de la aplicación acababa de llenar, así que el menú contestaba «Ya tienes la última versión» aunque se hubiera publicado una nueva. Ahora pregunta de verdad cada vez que se pulsa, y si no hay conexión lo dice en vez de dar por buena una respuesta vieja.
- Y con el periodo de prueba agotado no hacía nada en absoluto: el botón seguía pulsable y no aparecía ni un aviso. Ahora responde, y el resultado se lee en la propia pantalla de la licencia.
- Tampoco hacía nada si antes habías ocultado el aviso con «Ahora no»: la franja seguía oculta y, como sí había versión nueva, tampoco salía el mensaje de que estás al día. Pedir la comprobación a mano vuelve a mostrar el aviso que hubieras ocultado.
- Un CSV con punto y coma ya no se lee como una sola columna. Excel en español y en francés exporta «CSV delimitado por punto y coma», y las estadísticas de memoQ solo se exportan con punto y coma o con tabulador. La aplicación leía todo como si fuera coma, así que el archivo entero caía en una columna: al importar contactos salía una cabecera larguísima y ninguna otra, y al importar un análisis no se reconocía ninguna categoría. Ahora el separador se decide leyendo el propio archivo, sin mirar la extensión, y una coma dentro de «"Dupont, Marie"» sigue siendo parte del nombre.
- «Archivo → Importar copia de seguridad…» no hacía nada. No ha funcionado nunca desde que existe, y por dos motivos a la vez. Apuntaba al selector de archivos de «Importar contactos», así que habría pedido un CSV o un Excel y lo elegido se habría leído como una lista de contactos; y aunque hubiera apuntado al suyo, tampoco habría abierto ninguna ventana, porque el navegador que hay dentro de la aplicación sólo abre un selector de archivos cuando lo pide un clic del usuario, y una orden del menú no cuenta como tal. Ahora la ventana de elegir archivo la abre la propia aplicación, por fuera de esa regla, y la restauración sigue su curso normal: confirmación incluida.
- El análisis de Trados se importa de verdad, en cualquiera de sus formatos. «Importar análisis CAT» lee ahora el informe de «Analizar archivos» (o el de «Analizar y traducir con GroupShare») tal como lo deja Trados: el
.xmlde la carpeta Reports del proyecto y lo que sale de su «Guardar como» —XML, Excel, HTML o MHT—; el Excel, el HTML y el MHT, con Trados en inglés, alemán, español, francés o italiano. Lo reparte solo: las filas salen con los nombres de Trados, en el idioma de la aplicación, y en el mismo orden que en su informe, cada una ya asignada a su categoría, y basta con revisarlo y confirmar. Lo que el informe no deja claro si se cobra se queda sin asignar, para que lo decidas tú: «Bloqueado», las fuzzy internas cuando el total del informe no demuestra que van aparte de las demás filas, y las categorías que la tabla de Trados no enseña. Si la tabla de una exportación no tiene la forma esperada, la importación lo dice y pide el XML en vez de repartirla mal. Antes solo se podía elegir el Excel, y se leía mal: empieza por el título y los ajustes del análisis, repite cada categoría archivo por archivo —y se sumaban dos veces— y, con Trados en francés o en español, no reconocía las palabras nuevas. Con un análisis real de 862 palabras, la importación proponía 26; ahora, en cualquiera de los cuatro formatos, 862. - La tarifa acepta la coma decimal. Al teclear «0,09» en la tarifa de un proyecto, la coma se descartaba sin avisar y quedaba «009»: nueve euros por palabra, cien veces más. Ahora la coma vale como punto decimal, y en «Palabras origen» un «1.234» con punto de miles son 1234 palabras, no 1,234.
- Y lo mismo en el resto de campos de cifras. En el plan de facturación recurrente, la coma también se descartaba al teclearla: el importe «150,50» quedaba en 15.050 € al mes y «1.500,00» en 1,50 €, y un IVA de «5,5», en 55 %. Ahora el importe se lee con coma o con punto decimal y con separador de miles —«150,50», «1.500,00», «1 500», «1,500.00»—, un «1.500» son mil quinientos, y debajo del campo se ve el importe tal como se va a facturar; lo que no se puede leer sin adivinar, como «150 50», lo avisa y no deja guardar. El importe de un gasto se lee igual y enseña junto al botón cómo se va a guardar: era un campo numérico del navegador, que nunca toma el punto como separador de miles y que acepta la coma o no según el idioma de Windows. Los tipos de IVA y de retención al emitir o rectificar una factura y los pesos del tarifario CAT eran campos de esa misma clase, y ahora todos los porcentajes aceptan la coma con cualquier Windows —«5,5»—, también pegados con su «%». Y en el registro manual de horas, «1,5» era una hora y se perdía la media hora: ahora es hora y media, y también valen «1:30» y «1h30».
- Un PDF ya no abre el importador como si fuera una hoja de cálculo. El selector de archivos deja elegir «Todos los archivos», y el PDF del análisis que suelen mandar las agencias abría el mapeo de columnas con el contenido interno del PDF como cabecera; en «Importar contactos» pasaba lo mismo con un vCard. Ahora cada importación solo lee los formatos que ofrece su selector, y lo demás da un aviso que dice cuáles valen.
- Con una ventana abierta, el teclado ya no llega a lo que queda detrás. Las ventanas de la aplicación dejaban salir el foco: pulsando Tab desde «Importar análisis CAT», o desde los términos de uso del primer arranque, se llegaba a los botones de la cabecera, detrás del velo, y desde ahí se podía usar la página entera con la ventana todavía abierta. Si se volvía a pulsar «Importar contactos» o «Importar análisis CAT», el archivo nuevo se quedaba además con el mapeo de columnas —o la asignación de filas— del anterior, que caía desplazado sobre él sin avisar. Ahora el foco entra en la ventana al abrirse, Tab y Mayús+Tab dan la vuelta dentro sin salir, y al cerrarla vuelve al botón desde el que se abrió; y cada archivo importado abre su ventana de cero. Escape, además, cierra solo la ventana de encima: si al enviar los entregables sin adjuntos se pulsaba Escape en la pregunta de confirmación, se cerraban las dos y se perdía el correo que se estaba escribiendo.
- Y el menú tampoco actúa por detrás de una ventana abierta. «Nuevo contacto», «Nuevo proyecto», las dos copias de seguridad y «Ver guía de inicio» funcionaban con una ventana delante: Ctrl+N cambiaba de vista sin que se viera, e «Importar copia de seguridad…» llegaba a restaurar la base entera con un correo a medio escribir encima. Ahora se ven en gris mientras haya una ventana abierta, como hace Windows con el menú de una ventana que tiene un diálogo delante, y vuelven en cuanto se cierra. Copiar, pegar, el zoom y salir siguen disponibles: hacen falta dentro de la ventana.
- Los selectores de idioma, los «omitir» y los enlaces del análisis CAT responden al teclado. El «ES | EN» de la cabecera y el de los términos de uso del primer arranque, los «Omitir paso» y «Omitir recorrido» de la guía de inicio, y el «Reemplazar análisis» y «Quitar análisis» del formulario de proyecto solo respondían al ratón: Tab se los saltaba, e Intro y Espacio no hacían nada. En los términos, que no se cierran sin aceptarlos y ya no dejan salir el foco, quien usa el teclado se quedaba sin forma de cambiar de idioma antes de leerlos. Ahora Tab llega a todos, con el anillo de foco del navegador, e Intro o Espacio los accionan; se ven igual que antes. Los lectores de pantalla, además, saben cuál es el idioma activo.
- La tabla del desglose CAT ya no dice un céntimo más que el importe del proyecto. Sumaba los importes de cada categoría sin redondear, mientras el «Importe calculado» y el PDF suman los ya redondeados: con dos categorías bastaba para ver 49,73 € en la tabla encima de un importe de 49,72 €. Y sus palabras salen ahora con el formato del idioma de la aplicación: tomaban el del sistema, así que con el sistema en otro idioma no casaban con los importes de al lado.
- Un nombre con «$» o con llaves ya no descoloca los mensajes que lo llevan dentro, como la confirmación de borrar un contacto o de enviarle un correo, la de generar una factura recurrente o el resumen de un análisis de Trados. Pasaban el nombre por una sustitución que interpreta ciertas combinaciones con «$»: «Libro de $'final» duplicaba el resto de la frase y dejaba un
{language}a la vista, y «$$» se quedaba en un solo «$». Y los huecos se rellenaban de uno en uno, así que un contacto llamado «Ana {email}» se llevaba el email dentro del nombre y el hueco de verdad quedaba a la vista. Ahora el nombre se copia tal cual. Los correos a los clientes no estaban afectados: rellenan sus variables por otro camino. - Los avisos de la campana y las carpetas de cliente responden al teclado. Cada aviso del desplegable de la campana y cada fila de cliente del árbol de proyectos servían solo con el ratón: el tabulador pasaba de largo y ni Intro ni Espacio hacían nada, así que sin ratón no había forma de abrir un aviso ni de plegar un cliente. Ahora entran en el recorrido del tabulador, se accionan con Intro y con Espacio, y al tabular se ve un recuadro alrededor del que tiene el foco. El aviso de una factura recurrente que se está generando se queda fuera del recorrido mientras dura, igual que ya estaba fuera del alcance del ratón. Y un lector de pantalla anuncia cada carpeta como «Cliente NOMBRE, N proyectos», en vez de leer de corrido todo lo que hay en la fila. Nada de lo que se ve cambia.
- La primera pulsación sobre una carpeta de cliente ya no se pierde. En el árbol de proyectos hacían falta dos clics para plegar un cliente que nadie hubiera tocado desde que se abrió la aplicación: el primero se descartaba sin hacer nada. Ahora pliega a la primera.
1.1.0 — 2026-09-21
Primera versión que se lanza de verdad. Sustituye al instalador que se subió el 10 de agosto bajo este mismo número: aquel se generó antes de que existiera el código de licencias, así que no llevaba la activación que su propia nota de publicación anunciaba.
Añadido
- Barra de menú propia (Archivo, Editar, Ver, Ventana, Ayuda), con las funciones reales de la aplicación en vez de la genérica que trae Electron por defecto: nuevo contacto o proyecto, exportar e importar copia de seguridad, comprobar actualizaciones, volver a ver la guía de inicio, descargar el registro técnico, términos de uso y contacto de soporte. En español o en inglés según el idioma elegido en la aplicación.
- Aviso de versión nueva. La aplicación comprueba al arrancar si hay una versión posterior publicada y, si la hay, lo dice en una franja bajo la cabecera con el enlace de descarga. No descarga ni instala nada por su cuenta. "Ahora no" silencia esa versión concreta, así que el aviso vuelve cuando se publique la siguiente. Sin conexión, la franja simplemente no aparece.
- Activación y validación de licencia. La aplicación pide una licencia activa para usarse, y permite desactivar el equipo actual para poder activarla en otro.
- "Enviar encargo" en la tarjeta del encargo. Antes había que bajar hasta una tarjeta aparte al final de la ficha, subir allí los archivos y, en un segundo paso, marcarlos y enviarlos; quien no supiera que esa tarjeta existía no encontraba cómo entregar el trabajo. Ahora los archivos se eligen dentro del propio diálogo de envío.
- "Enviar factura" en la tarjeta de la factura, con su archivo a la vista y el botón de descarga al lado. Mandar la factura por correo era posible antes, pero solo por un camino que había que conocer de antemano.
- Desglose por categorías CAT en la ficha del proyecto. Antes solo se veía reabriendo el formulario de edición.
- Par de idiomas de escritura libre, con las combinaciones habituales como sugerencias. Antes eran seis opciones fijas, todas entre inglés, francés y español, más un "Otro" que obligaba a un rodeo en cada proyecto.
- Teléfono, dirección y CIF en la exportación e importación de contactos. Se perdían en cada exportación.
- Gráficos en Métricas: cobrado por mes, los últimos doce, y cobrado por cliente ordenado de mayor a menor. La pestaña era hasta ahora solo cifras y tablas: se leía cuánto se había cobrado en total, pero no si el mes va mejor que el anterior ni de qué clientes viene el dinero.
- Moneda principal elegible en los ajustes del traductor. En ella se resumen los totales de la cabecera y de Métricas. Se propone la que más se factura, pero la elección es del traductor: suele ser la divisa en la que piensa y paga impuestos, que no tiene por qué ser en la que más ingresa.
- Dirección de soporte dentro de la aplicación: en el perfil del traductor, junto al botón de descargar el registro técnico, en la pantalla de servidor no disponible y en la de recuperación tras un error. Estaba solo en la web, así que quien se atascaba dentro del programa no tenía a quién escribir sin salir a buscarlo.
- La pantalla de activación de licencia ya dice a quién escribir. Los mensajes de licencia suspendida, bloqueada o activada en el máximo de equipos piden contactar con soporte, y esa pantalla —la primera de todas, con la aplicación entera detrás— no daba ninguna dirección: la única que hay vive en el perfil del traductor, o sea al otro lado de la puerta que no se abre.
- La guía de inicio se puede volver a abrir siempre, desde Configuración. Estaba en un icono de la cabecera que solo aparecía si se había omitido el paso del perfil, así que quien rellenó su nombre —lo más probable— perdía el asistente y el recorrido para siempre. Ahora vive junto al Diagnóstico, que es donde está el resto del mantenimiento, y no ocupa sitio en una cabecera que no da más de sí.
- La lista de contactos vacía dice por dónde se empieza. Recién instalada era lo primero que se miraba —un icono, «Sin contactos» y nada más—, con las dos puertas a la vista pero sin que ninguna se anunciara como el primer paso. Ahora nombra las dos: la pestaña «Nuevo contacto» de arriba y el botón «Importar contactos» de abajo. Solo aparece con la lista de verdad vacía, nunca cuando es el buscador o el filtro de estado el que no encuentra nada.
- El formulario de un proyecto nuevo dice de dónde salen los clientes cuando no hay ninguno. Quien compra la aplicación por la facturación va derecho a Proyectos y se encuentra el desplegable de cliente con una sola opción, la de «elige uno»: los clientes son los contactos de Prospección, que es otra pestaña, con otro nombre y sin nada que las relacione. La pista solo aparece con la lista vacía.
- El asistente de bienvenida ya explica qué decide el país fiscal, con la misma frase que el perfil del traductor: de esa elección salen el nombre de cada impuesto, los porcentajes que se ofrecen, la etiqueta del identificador fiscal y si la factura lleva Veri*Factu. Era el único de los dos sitios donde se elige que no lo contaba, y encima es el primero por el que se pasa.
- Periodo de prueba de 14 días. La aplicación se puede usar entera, sin clave y sin tarjeta, durante catorce días desde la primera vez que se abre. Una franja bajo la cabecera dice cuántos quedan, y en los tres últimos pasa de ámbar a rojo; desde ahí se puede comprar la licencia o introducir una que ya se tenga. Cumplido el plazo, la aplicación pide licencia para volver a entrar y lo dice con esas palabras, en vez de mandar a buscar una clave de compra que nunca hubo. Los datos siguen donde estaban.
- Gestrics ya se descarga también para Mac. Un solo instalador que vale para Apple Silicon y para Intel, sin tener que saber cuál llevas. Va sin firma de desarrollador, así que la primera vez macOS se niega a abrirlo y hay que autorizarlo en Ajustes del Sistema → Privacidad y seguridad; la web lo explica junto al botón de descarga.
Cambiado
- El total aproximado de Métricas ya convierte 24 divisas, no cuatro. Solo se pedían tipos de cambio para dólar, libra, franco suizo y dólar canadiense, así que facturar en coronas suecas, pesos mexicanos o yenes dejaba ese dinero fuera del total consolidado. Ahora se piden para todas las del desplegable que publica el Banco Central Europeo. Las cuatro que no publica —peso argentino, peso chileno, peso colombiano y dírham— siguen quedando fuera, y la pantalla las enumera en vez de callárselo.
- El desplegable de divisa deja de tener 159 monedas. Para llegar al euro había que pasar por el afgani afgano, el kwanza angoleño y el manat azerbaiyano. Quedan 28, las que un traductor con clientes internacionales puede cobrar de verdad. Un proyecto ya guardado en cualquier otra la conserva: sigue apareciendo en su propio desplegable, así que abrirlo y guardarlo no le cambia la divisa.
- Se acabó el «follow-up» en la interfaz en español, que convivía con «seguimiento» en la misma pantalla: el estado del contacto, la plantilla, el botón del envío en lote y el tipo de entrada del historial dicen ahora todos «seguimiento». Los envíos ya registrados se ven con la palabra nueva sin tener que hacer nada. En inglés no cambia: allí «follow-up» es el término correcto, no un anglicismo.
- Botones con nombres más cortos. Los dos «Mostrar clave» de Configuración pasan a «Mostrar»; el de Stripe, a «Conectar», que hace pareja con el «Desconectar» de al lado; «Desactivar este equipo» a «Desactivar»; y el de la guía de inicio dice ya qué abre: «Abrir guía de inicio».
- La política de privacidad enumera también la comprobación de versión. Es la cuarta conexión que hace la aplicación, junto al servidor de correo, Keygen y los tipos de cambio, y esa lista está para ser completa. No se envía ningún dato —es una petición de lectura de un archivo estático—, pero ahora lo dice. Al ser un cambio de la lista de tratamientos, la aplicación vuelve a pedir que se acepten los textos legales la próxima vez que se abre.
- La moneda principal se elige por su nombre, no por sus siglas. El campo del perfil enseña «Euro» o «Dólar estadounidense», con el código en el tooltip, y la lista va ordenada alfabéticamente por ese nombre. Los desplegables de divisa de un proyecto siguen con el código: van en línea y estrechos, y ahí un nombre largo no cabe.
- El inglés de la aplicación deja de ser una traducción literal del español. Auditoría de los 867 pares leídos uno a uno: se quitaron los calcos («E.g.:» donde va «e.g.», rayas españolas, órdenes de frase copiados) y se unificaron los términos que tenían varias formas a la vez — «encargo» era "job" doce veces y "assignment" una, y «factura rectificativa» llegó a tener tres ingleses distintos, uno de ellos ("credit note") otro documento diferente.
- El botón «Enviar encargo» pasa a llamarse «Enviar entregables». Abría un diálogo titulado «Enviar entregables», y lo que se manda son los archivos, no el encargo.
- Los términos de uso ya no afirman que la factura cumpla el Real Decreto 1007/2023. El apartado de facturación decía que, con el perfil España, la aplicación genera documentos «siguiendo, en modalidad "No Veri*Factu", los requisitos técnicos» de esa norma. No era exacto: el registro encadenado por hash que lleva la aplicación es una medida propia de trazabilidad, y ni el código QR ni la huella siguen el formato que exige la Orden HAC/1177/2024. El texto explica ahora lo que de verdad hace y dice de forma expresa lo que todavía no cumple, para que nadie se apoye en ello ante su asesoría.
- Renovación visual completa: logotipo nuevo, iconos coherentes en toda la aplicación, ventanas emergentes con un diseño común, siluetas de carga en vez de ruedas giratorias, barras de desplazamiento propias, y un sistema único de bordes y sombras.
- Toda la redacción de la interfaz reescrita, en español y en inglés.
- Edición y vista previa de plantillas en una sola pantalla, en vez de dos modos separados.
- El asunto del correo se guarda solo mientras se escribe.
- La factura ya no se guarda como archivo: se genera en el momento de descargarla o enviarla, así que siempre refleja los datos actuales. Antes circulaba una copia congelada al crear la factura, y quien generaba un enlace de pago después podía enviarle al cliente una factura sin ese enlace.
- Las divisas se nombran con su sigla ISO —EUR, USD, GBP— en Métricas y en la cabecera, en vez de con el símbolo. En español solo el euro y el dólar tienen símbolo, así que una misma lista mezclaba "€" y "US$" con "GBP" y "CHF".
- La cabecera muestra un único total abreviado en la moneda principal —"201k EUR"— en lugar de una lista de importes por divisa que no cabía en la celda. El importe completo aparece al pasar el ratón, y un beneficio negativo se pinta en rojo.
- Métricas recién instalada ya no recibe con una rejilla de guiones. Cuatro tarjetas con "—" y tres tablas repitiendo "Datos insuficientes" eran la primera impresión de quien acababa de instalar la aplicación.
- El identificador fiscal del cliente deja de llamarse "CIF / NIF" en español: un traductor mexicano veía terminología española encima del RFC de su cliente. Con la etiqueta caen cuatro marcadores con formato de NIF español que salían bajo campos que dicen RFC, SIRET o GST según el país.
- El contador "Presupuestos" explica qué cuenta al pasar el ratón: los ya enviados al cliente. Marcaba 0 con el primer proyecto en estado "Presupuestado", y sin explicarlo parecía una avería justo en el momento más frágil.
- Los ejemplos del formulario de proyecto llevan "Ej." delante, para que no se lean como datos ya introducidos. Los botones de nuevo contacto y nuevo proyecto pierden el "+".
- La tarifa escribe el decimal según el idioma: "0,11 EUR/pal" en español, donde antes ponía "0.11" justo debajo de importes con coma. El presupuesto que recibe el cliente sigue en inglés, con punto.
- La pantalla de "servidor no disponible" deja de pedir una orden de terminal. Enseñaba
cd server && npm starta quien no tiene terminal —el servidor local lo arranca la propia aplicación—, y encima esa carpeta no existe con ese nombre. Ahora dice lo único que el usuario puede hacer de verdad: cerrar Gestrics y volver a abrirlo, que relanza el proceso. - Conectar el correo deja de ser obligatorio para entrar. El paso «Conecta tu correo» del asistente de bienvenida no se podía omitir, no se cierra con Escape ni con un clic fuera y tapa el resto de la aplicación, así que quien no tuviera a mano una contraseña de aplicación se quedaba fuera de lo que acababa de instalar — aunque proyectos, presupuestos y facturas funcionan sin correo. Ahora se puede dejar para luego: mientras siga pendiente, el engranaje de Configuración lleva un punto ámbar que lo explica al pasar el ratón, y cualquier intento de envío lo dice en el idioma de la interfaz en vez de fallar contra el servidor.
- El paso del correo del asistente dice qué cuenta hay conectada, no solo que la hay. Un tick verde sin dirección obliga a fiarse, y es justo la duda que lleva a reescribir una contraseña de aplicación que estaba bien.
- El segundo paso del asistente se llamaba «Datos de facturación» y recogía dos campos de los veintisiete del perfil. Ahora se llama «Nombre y país fiscal» y dice dónde se rellena el resto —identificador fiscal, dirección, IBAN—, en vez de dar por cerrada una facturación que se queda a medias.
- Los Términos de Uso recogen el periodo de prueba. El punto 3 pasa a llamarse "Periodo de prueba, licencia de uso y activación" y describe los catorce días: todas las funciones, sin clave y sin medio de pago, contados en el propio equipo. Antes decía solo que el uso estaba sujeto al pago y a una clave de licencia. Al ser un cambio sustancial, la aplicación vuelve a pedir que se acepten los términos la próxima vez que se abre.
- La dirección de soporte pasa a ser
contact@outreachstudio.app. Sustituye asoporte@, y es la que sale en el perfil del traductor, en la pantalla de servidor no disponible, en la de recuperación tras un error, en la de activación de licencia y en la línea que pide adjuntar el registro de envíos. Sale de una sola constante, así que las cinco cambian a la vez; la web la anuncia igual.
Corregido
Copia de seguridad
- Restaurar una copia perdía once columnas por el camino, sin decir nada. La restauración escribe cada tabla nombrando sus columnas una a una, y las que se habían añadido después nunca se añadieron ahí. Se perdían, entre otras: la identidad del emisor congelada al facturar —con lo que una factura vieja volvía a tomar tus datos de HOY—, el país fiscal con el que se emitió, la fecha de operación, el estado de los recordatorios de cobro —tu cliente recibía otra vez la reclamación entera de una factura que quizá ya había pagado—, el enlace de pago de Stripe, y el marcador de entregable ya enviado. El más silencioso: el periodo de una factura recurrente, que es lo que impide facturar dos veces el mismo mes; sin él, restaurar bastaba para emitir la mensualidad por duplicado. Ahora la copia devuelve exactamente lo que guardó, y hay una comprobación que lo verifica exportando, restaurando y comparando.
Facturas y presupuestos
- La ficha de un plan recurrente decía "Palabras origen 1" y "320,00 EUR/pal". Una cuota mensual no se cobra ni por palabras ni por horas, pero por dentro se guarda como una palabra a una "tarifa" igual a la cuota, y eso se enseñaba en crudo en todos los retainers. La factura en PDF ya lo resolvía; ahora la ficha también, con la cuota y su etiqueta.
- El presupuesto ya no desaparece al avanzar el encargo. En cuanto el proyecto pasaba de "Presupuestado", el PDF que el cliente tiene delante dejaba de poder descargarse: para recuperarlo había que devolver el proyecto a su estado anterior. Ahora queda su botón de descarga, sin las opciones de editar ni reenviar, que ahí ya no tienen sentido.
- Un encargo podía cobrar un céntimo distinto del que sumaban sus propias líneas. Con desglose CAT, el total se calculaba sumando los importes en crudo y redondeando al final, mientras que el PDF imprime una fila por categoría ya redondeada: con una tarifa de 0,11 €, las cinco filas suman 145,69 € y el total decía 145,70 €. Lo mismo por horas, donde salen medios céntimos de verdad: un cuarto de hora a 32,50 €/h son 8,125 €, un importe que en dinero no existe, y se guardaba así cada vez que parabas el cronómetro. Ahora el total es siempre la suma de lo que se ve impreso, y todo importe CALCULADO por la aplicación —palabras por tarifa, horas por tarifa, desglose CAT— se redondea al céntimo antes de guardarse.
- El libro de facturas archivaba un número que su propia firma no respaldaba. La base imponible entraba en el registro encadenado tal cual salía de multiplicar palabras por tarifa —1.480 × 0,14 da 207,20000000000002 en coma flotante—, mientras que el hash que sella ese asiento se calcula sobre la cifra ya redondeada. Nada de esto se veía en pantalla ni en el PDF, que siempre formatearon bien, pero quien leyera la base de datos por su cuenta —una revisión, una exportación futura— se encontraba el valor sucio, y base + cuota no cuadraba con el total guardado.
- Un presupuesto ya enviado se veía exactamente igual que uno sin enviar. La ficha seguía diciendo «Envía el presupuesto al cliente o edítalo antes de enviarlo» aunque hubiera salido semanas atrás: el único sitio que lo sabía era el contador «Presupuestos» de la cabecera, así que era fácil mandarle dos veces lo mismo al cliente. Ahora la ficha dice el día en que se envió y el botón pasa a «Reenviar presupuesto».
- Un plan de facturación recurrente recién creado no aparecía en Avisos hasta reiniciar. El propio diálogo te dice que la generación se confirma desde Avisos; ibas allí siguiendo esa instrucción y estaba vacío. Ahora aparece —y desaparece al borrar el plan— sin reiniciar nada.
- El motivo de una rectificación se imprime en la factura que recibe el cliente, y el texto de ayuda no lo decía. Decía solo «queda registrado junto a la rectificación», que se lee como una nota interna de archivo. Ahora avisa de que se imprime en el documento del cliente y de que conviene escribirlo en inglés, como el resto de la factura.
- Una factura recurrente se emitía sin que aparecieran ni el proyecto ni la factura. Al confirmarla desde Avisos estando ya en la pestaña de Proyectos, la aplicación avisaba de que la había generado y la lista no cambiaba: el proyecto nuevo y su factura —ya asentada en el libro, con su número— no se veían por ninguna parte hasta reiniciar la aplicación. Venía de que la lista solo se recargaba al cambiar de pestaña, así que fallaba justo en el camino más probable: estar mirando tus proyectos y confirmar el aviso. Ahora se actualiza sola y se abre la ficha del proyecto nuevo, que era lo que pretendía hacer desde el principio.
- Una de cada diez facturas no sumaba su propio total. El IVA y la retención se redondean al céntimo, pero el total se calculaba sobre los decimales completos, así que el bloque de totales podía contradecirse: con una base de 50,03 €, la factura decía 50,03 + 10,51 − 7,50 y un TOTAL de 53,03 en vez de 53,04. Barriendo las bases entre 50 y 10.000 € con los tipos habituales, descuadraban 1.160.062 de 11.940.012 combinaciones. Ahora cada importe se redondea a la unidad mínima de su divisa —el yen no tiene céntimos, el dinar kuwaití tiene tres— y el total es la suma de esas cifras, que es lo que se paga.
- Las líneas del desglose CAT no sumaban su propio total. Cada línea se redondeaba por separado y el total salía de los importes exactos, así que la suma de lo impreso podía separarse un céntimo de la cifra de abajo: con una tarifa de 0,0333 €/palabra, cuatro líneas sumaban 43,92 € y el total decía 43,91 €. En el presupuesto invita a una consulta del cliente; en la factura el descuadre iba contra la base imponible, que es justo lo que esas líneas sirven para determinar. Ahora la diferencia se reparte sobre la línea de mayor importe y el documento cuadra consigo mismo.
- Una factura sin fecha de emisión desaparecía del CSV contable. Se descartaba incluso al exportarlo todo sin acotar fechas, así que una factura emitida podía no llegar nunca a tu asesoría sin que nada lo dijera. Ahora sale en el listado completo, con la fecha en blanco para que se vea que hay algo que corregir; en la exportación de un trimestre sigue sin salir, porque sin fecha no se puede asignar a un periodo.
- Un nombre de cliente en hindi (o cualquier alfabeto índico) salía en cuadraditos. La fuente de respaldo que debía cubrirlos estaba buscada con un nombre de archivo que no existe en Windows, así que nunca se usaba. Ya se imprime bien, y el aviso interno que denunciaba los caracteres perdidos —que sí funcionaba— deja de saltar.
- Aviso nuevo al emitir a un cliente con datos en árabe o hebreo. El PDF imprime esas letras del revés y sin unir, porque no compone texto de derecha a izquierda. Como el nombre del destinatario es obligatorio en la factura, ahora el diálogo lo advierte antes de emitir en vez de dejarte descubrirlo en el documento ya enviado.
- Un país escrito sin tildes dejaba la factura sin su mención obligatoria. El desplegable de la ficha guarda nombres canónicos, pero al importar contactos desde una hoja de cálculo se guarda lo que traiga el archivo: «Espana», «Belgica», «Paises Bajos», «Deutschland», «Holanda», «USA»… Ninguno se reconocía, y un país que no se reconoce hacía que la aplicación no imprimiera la mención de inversión del sujeto pasivo en una factura intracomunitaria. Ahora los acentos, los puntos y los endónimos más corrientes se resuelven igual. Y cuando el país sigue sin reconocerse, el diálogo de emisión avisa antes de emitir en vez de callar.
- Editar una factura ya cobrada le borraba la fecha de cobro. Bastaba con abrir la factura y volver a guardar, aunque no cambiaras nada: el diálogo no envía la fecha de cobro, y el servidor la ponía a vacío igualmente. A partir de ahí, el CSV para tu asesoría declaraba esa factura como pendiente y con la columna de fecha de cobro vacía, desaparecía de «Cobrado» y del tiempo medio de cobro en Métricas, y la ficha volvía a ofrecerte generar un enlace de pago para algo que tu cliente ya había pagado.
- El vencimiento por defecto contaba desde hoy, no desde la fecha de la factura. Una factura con fecha anterior salía diciendo «30 días» y venciendo a 47. Además, la suma se hacía en horas: el día en que acaba el horario de verano dura 25, así que el plazo caía en la víspera. Ahora son 30 días desde la fecha de la factura, contados en días.
- Las fechas se corrían un día si no trabajas en el huso de Madrid. Una fecha guardada como
2026-08-20se interpretaba como medianoche UTC, así que en México, Estados Unidos, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Argentina o Canadá se veía y se imprimía como el 19. Afectaba a todo a la vez: la fecha de expedición y el vencimiento de la factura, la validez del presupuesto, la fecha de operación, y cada fecha de la interfaz. Al escribir fallaba en el sentido contrario —se usaba el día UTC—, de modo que facturar por la tarde en México emitía con la fecha del día siguiente, y esa fecha queda congelada en el libro de facturas. Los avisos también iban corridos: una factura aparecía como vencida el mismo día de su vencimiento, y el recordatorio de cobro le llegaba al cliente un día antes de tocar. - Se podía emitir una factura sin tus propios datos fiscales. Hasta ahora el identificador fiscal y el domicilio eran campos opcionales de Configuración, así que una instalación recién estrenada podía generar una factura cuyo emisor era solo un nombre. Una factura así no es válida en ningún país. Ahora la aplicación se niega a emitirla y dice exactamente qué campos faltan y dónde rellenarlos; la factura rechazada no consume número ni deja rastro. Los datos del cliente no se bloquean —su identificador fiscal no siempre es obligatorio, y exigirlo impediría facturar a un particular—, pero el diálogo de emisión avisa si faltan y explica cuándo importan.
- Corregir una factura ya emitida dejaba circulando dos documentos con el mismo número. Al cambiar el IVA o la retención de una factura enviada, la aplicación pedía un motivo y anotaba la rectificación en su libro interno, pero el PDF seguía saliendo con el número y la fecha originales y los importes nuevos: el cliente acababa con dos papeles distintos que decían ser la factura 2026-001. El código QR, que sí leía el asiento correcto, además contradecía a la cabecera impresa justo encima. Ahora el documento se emite como lo que es — «RECTIFICATIVE INVOICE #R-2026-001», con su propia fecha, la factura que corrige, el motivo y el importe rectificado — y el QR concuerda con la cabecera. La ficha del proyecto y el archivo adjunto al correo usan también ese número.
- La factura decía dos cosas distintas sobre cuándo hay que pagarla, y ninguna era la tuya. Arriba a la derecha ponía «Payment due: 30 days end of month» y a media página «Payment due upon receipt»: las dos frases estaban escritas a fuego y se contradecían, mientras que la fecha de vencimiento que tú habías elegido al emitir no se imprimía en ninguna parte. Ahora la factura muestra esa fecha real, junto a la de emisión. Si la dejas en blanco no se imprime nada, en vez de inventar un plazo.
- Las «Notas en factura» no salían en la factura. El diálogo de emisión pide ese texto con esa misma etiqueta y sugiere usarlo para el número de cuenta o las condiciones de pago; luego se guardaba y no aparecía nunca en el documento. Ahora se imprime bajo las condiciones de pago, con su propia página si hace falta y sin recortarlo — es el sitio donde se escribe una mención legal, como la inversión del sujeto pasivo de una factura intracomunitaria.
- Cambiar tus datos reescribía las facturas ya enviadas. El nombre, el identificador fiscal, la dirección y los datos bancarios del emisor se leían de Configuración cada vez que se descargaba un PDF, no de lo que había al emitir. Mudarte, corregir una errata o pasar de autónomo a sociedad cambiaba quién figuraba como emisor en todas las facturas anteriores, incluidas las que el cliente ya tenía. Ahora esa identidad queda congelada en la factura, y el QR también deja de atribuir una factura antigua a un identificador nuevo. Las facturas emitidas antes de este cambio siguen comportándose como hasta ahora, porque no tienen nada congelado que mostrar.
- El nombre de un cliente extranjero se destruía en el PDF. Los dos documentos se generaban con las fuentes estándar del formato PDF, que solo cubren el alfabeto latino occidental. Cualquier otro carácter salía como basura, sin ningún aviso: una agencia polaca llamada «Biuro Tłumaczeń Sp. z o.o.» aparecía impresa como «Biuro T'VÖ7eB7.». Lo mismo con el checo, el turco, el rumano, el griego, el cirílico, el japonés, el chino y el coreano — y el nombre del destinatario es un dato obligatorio de la factura. Solo se libraban los acentos españoles y el símbolo del euro, por lo que facturando dentro de España no se veía nunca. Ahora los dos documentos incrustan una fuente completa, con respaldo automático para los alfabetos que esa fuente no cubra, y lo que ninguna fuente instalada sepa representar queda anotado en el registro de la aplicación en vez de desaparecer sin más.
Alta
- Cambiar de proveedor de correo en el asistente dejaba en pantalla el error del proveedor anterior: elegir «Personalizado» después de fallar con Gmail seguía enseñando el aviso sobre la contraseña de aplicación de Gmail, debajo de un formulario que ya pedía otra cosa.
- Con un proveedor de correo «Personalizado», la casilla «Usar SSL/TLS» venía marcada mientras el puerto sugerido era el 587 — justo la combinación que no funciona, porque 465 es TLS desde el primer byte y 587 es STARTTLS. Quien escribiera su servidor y dejara el puerto sugerido fallaba en el primer intento sin haberse equivocado en nada. Ahora la casilla arranca desmarcada, a juego con el 587, y sigue al puerto en los dos valores donde la respuesta no admite discusión; en cualquier otro (2525, 25, uno propio del proveedor) se respeta lo que se haya marcado a mano. Vale para los dos formularios, el del asistente y el de Configuración.
- Conectar el correo desde el asistente de bienvenida dejaba la pantalla de Configuración como si no hubiera ninguna cuenta —proveedor «Gmail» y los campos vacíos— con el correo ya funcionando. El asistente solo guardaba donde lee el servidor para enviar, y esa pantalla se pinta de otro sitio que nadie actualizaba; por lo mismo, volver a abrir el asistente pedía otra vez la contraseña de una cuenta que ya estaba conectada. La contraseña sigue sin guardarse ahí.
Facturación y fiscalidad
- Un plan recurrente podía saltarse su primer mes, y nadie lo reclamaba. La fecha de alta del plan se guarda en horario universal, pero se leía como si fuera la hora local del traductor. Para quien trabaja al oeste de Greenwich, un plan creado a primera hora del día 1 quedaba registrado como del mes siguiente: esa mensualidad no salía nunca en los periodos pendientes, el plan se daba por al día y el retainer se quedaba sin facturar sin ningún aviso. En España el fallo no se veía, porque allí las dos lecturas coinciden.
- El aviso de facturación electrónica cambiaba de texto un día antes o después de tiempo. La fecha en que empieza a obligar el mandato de cada país se comparaba contra el día universal en vez de contra el del calendario local, así que el aviso podía adelantarse o retrasarse una jornada según el huso.
- La retención aparece con el nombre que tiene en el país del emisor —ISR en México, IRPF en España— en el formulario, en la ficha y en el PDF. Antes decía "IRPF" siempre, de modo que una factura canadiense mostraba un impuesto español, y una mexicana llegaba a mostrar cuatro nombres distintos para el mismo impuesto.
- Se rechazan tipos negativos de IVA y de retención al crear y al rectificar.
- Una rectificación que solo redistribuye IVA y retención sin cambiar el total ya se registra como tal.
- No se puede borrar un proyecto ya facturado.
- El estado manual del proyecto ya no permite marcarlo como facturado sin que exista factura.
- Los importes del desglose CAT respetan los decimales de cada divisa.
- Un mes de facturación recurrente saltado se perdía para siempre: si la aplicación no se abría durante un mes, al volver solo se generaba el corriente y el plan quedaba marcado como al día, sin aviso ni forma de recuperar el mes perdido desde ninguna pantalla.
- Restaurar una copia de seguridad podía emitir dos veces la factura del mismo mes, cada una con su número y su asiento en el libro.
- La etiqueta del campo de nota fiscal del perfil decía «Nota de IVA / TVA» a fuego: dos nombres de impuesto de dos países concretos en el mismo renglón, mirara quien mirara. Ahora sale del perfil fiscal como el resto de la aplicación — «Nota de GST» con perfil de India, y el genérico traducido cuando el país no tiene término propio.
- El marcador de posición del IBAN proponía un número con forma española (
ES00 0000…) tuviera el perfil fiscal que tuviera. Ahora es neutro (XX00 0000…): conserva la pista de cómo se agrupa un IBAN sin dar por hecho el país, y hace juego con el del BIC de al lado. - La exportación contable a CSV escribía a fuego y en español las cabeceras de los dos impuestos («% IVA», «% IRPF»), sin mirar el perfil fiscal: un traductor con perfil de México recibía una columna «IRPF» de lo que en su país es el ISR, contradiciendo al PDF de esa misma factura. Con la interfaz en inglés salían igualmente en español la cabecera entera, el estado de cada fila y el nombre del archivo.
- El «Historial de rectificaciones» de una factura llamaba a la retención por su nombre genérico en vez de por el que tiene en el país del traductor: con perfil fiscal de México ponía «IRPF» donde el resto de la aplicación ya decía «ISR». El IVA de esa misma línea sí salía bien.
- El aviso de un porcentaje de impuesto negativo nombraba el IVA y el IRPF, dos impuestos españoles, sin mirar el país del traductor: uno mexicano leía que el problema estaba en su IRPF, que no existe allí —su retención es el ISR—, y uno indio, que solo tiene GST, lo mismo. Ahora habla de «los porcentajes de impuestos», sin nombrar ninguno.
- La retención salía llamada «IRPF» en la factura de casi todo el mundo. Solo España y México tenían nombre propio para ella, así que un traductor colombiano, argentino o chileno —o cualquiera de los demás países— veía el nombre del impuesto español ahí donde debía ir el suyo. Ahora, cuando el país no tiene un nombre concreto, pone «Retención» a secas. El IVA no cambia: ese sí se llama igual en toda Hispanoamérica.
- El motivo de una rectificativa pedía el cambio «al modificar IVA/IRPF» y proponía de ejemplo «IVA aplicado incorrectamente», dos renglones por debajo de unas casillas que sí llamaban a cada impuesto por su nombre. Ahora también esas dos frases usan el del país.
Datos y copias de seguridad
- Restaurar una copia de seguridad conservaba el contacto pero perdía todo su historial. Ya no.
- Restaurar tampoco pierde ya las fechas de creación y modificación.
- Avanzar de estado borraba todos los entregables, incluidos los que aún no se habían enviado a nadie. Ahora solo se borran los que ya llegaron al cliente.
Métricas
- La pestaña tumbaba la aplicación entera. Al entrar en Métricas, la ventana se sustituía por la pantalla de «Error inesperado», con el mensaje al pie: "Cannot access 'expenseForm' before initialization" —en la copia instalada, minificado, "Cannot access 'M' before initialization", que no dice nada a nadie—. Recargar devolvía la aplicación, pero volver a entrar en Métricas la tumbaba otra vez. Lo causó el mismo cambio que acortó el desplegable de divisa a 28 monedas, de esta misma versión: para que un gasto guardado en una divisa poco corriente conserve la suya, la lista pasó a mirar la divisa del gasto en edición, y aquí la miraba antes de que existiera. De los cuatro desplegables de divisa que se tocaron, este era el único con el fallo. La pestaña vuelve a abrirse, y editar un gasto en una divisa de fuera de la lista —un bat tailandés, por ejemplo— sigue conservando su opción.
- La cabecera se derramaba al haber varias divisas: el importe se salía de su celda y pisaba la etiqueta de al lado.
- La tarjeta "Beneficio neto" se estiraba a todo el ancho al bajar de fila, y dejaba de parecer una tarjeta más.
- La tabla de tarifa media enseñaba filas que parecían repetidas —dos "Técnico", dos "EN-ES"—. No lo eran: se agrupa por etiqueta, divisa y unidad, porque promediar 0,15 € con 0,18 $ no significaría nada. Ahora cada fila dice qué la distingue de sus hermanas.
Prospección
- Los espacios sobrantes solo se limpiaban del correo. Un nombre o una empresa pegados desde LinkedIn o desde una hoja de cálculo se guardaban con los espacios de delante y de detrás, y de ahí salían a dos sitios que ve el cliente: la primera línea del email en frío («Hi␣␣␣␣Marie Dupont␣␣␣,») y el bloque de cliente de la factura. Ahora se limpian todos los campos, y lo que queda en blanco se guarda vacío de verdad.
- Cambiar el correo de un contacto borraba su historial sin preguntar. Corregir una errata del dominio se llevaba por delante los envíos registrados, las fechas de contacto y el contador de seguimientos, y devolvía el contacto a «Pendiente»; el aviso aparecía después, ya hecho. Ahora se pregunta antes, diciendo cuántos envíos se van a perder, y solo cuando hay algo que perder. Cancelar no guarda nada y deja el formulario como estaba.
- Un nombre de solo espacios pasaba el formulario y volvía del servidor como «error al guardar el contacto», como si hubiera fallado la aplicación en vez de faltar un dato.
- Guardar un contacto podía dejarlo sin nombre o con un correo imposible. La comprobación existía al crearlo pero no al editarlo, y editar un contacto ya borrado decía que se había guardado.
- El límite diario de envíos se guardaba y se mostraba, pero no se aplicaba.
- Cancelar un envío por lotes durante una espera de reintento tardaba hasta un minuto en surtir efecto. Ahora responde casi al instante.
- La estimación de duración de un envío por lotes se pasaba de largo, especialmente en tandas pequeñas.
- Los contactos cuyo último envío falló aparecían como "Pendiente", sin forma de distinguirlos de los que nunca se habían contactado.
- La búsqueda de contactos ignora los acentos: "jose" encuentra "José".
- El límite de 5 MB por adjunto se anunciaba pero no se comprobaba; el fallo aparecía al enviar, como un error de correo confuso.
- Los correos con espacios sobrantes al principio o al final se limpian al guardar.
- Borrar un contacto podía quedar bloqueado sin salida por términos de glosario o planes recurrentes que no había forma de gestionar desde ninguna pantalla.
- El aviso que recorta un envío en lote al llegar al límite diario dejaba un
{{remaining}}literal a la vista en su segunda frase («Se enviará a {{remaining}} de 8 contactos»), en español y en inglés: el hueco aparece dos veces en la cadena y solo se rellenaba la primera. - Pulsar Enter al final de una plantilla no hacía nada, y lo siguiente que escribías aparecía pegado a la firma. Añadir una posdata o un enlace debajo de «Un saludo, [Tu nombre]» era imposible: la línea nueva no llegaba a dibujarse, así que el cursor volvía a la anterior. Además dejaba un salto de línea invisible al final del texto guardado, que se iba con el correo.
- El Asunto no avisaba de las llaves que no son variables reales. Escribir algo como
{{tarifa}}ahí no daba ningún aviso —el cuerpo de la plantilla sí lo daba— y aun así paraba el envío al pulsar enviar, marcando el contacto en rojo. El aviso sale ahora junto al campo que lo provoca, sea el asunto o el cuerpo. - Un envío en lote con una de esas llaves marcaba en error a todos los contactos de la tanda, uno por uno, por un problema que es de la plantilla y no de ninguno de ellos. Ahora se avisa antes de empezar y los contactos se quedan como estaban, igual que ya pasaba al faltar el asunto, la cuenta de correo o el contenido de un adjunto.
- Un contacto sin empresa se marcaba en error si la plantilla usaba esa etiqueta, con un aviso que mandaba a revisar la plantilla — cuando la plantilla estaba bien y lo que faltaba era un dato suyo. La empresa es opcional, pero era el único de los cuatro campos del contacto que se trataba como obligatorio al enviar. Y como los contactos en error vuelven a entrar en la tanda siguiente, volvía a fallar cada vez. Ahora sale en blanco, como ya hacían especialidad e idiomas, y antes de empezar un lote se dice a cuántos contactos les falta algún dato que la plantilla usa, para poder cancelar y rellenarlo. Lo mismo pasaba en los correos de Proyectos —recordatorio de cobro, presupuesto y entrega—, que además ahora aceptan las cinco etiquetas de contacto y no solo dos.
- Deshacer después de insertar una etiqueta borraba otra cosa. La etiqueta se metía por una vía que el navegador no apunta en su historial, así que Ctrl+Z se la saltaba y deshacía la edición anterior: desaparecía una palabra de otra línea y la etiqueta se quedaba donde estaba. Igual al pegar.
- Insertar una etiqueta entre dos palabras dejaba dos espacios.
- Una etiqueta escrita a mano seguía viéndose como
{{nombre}}. Ahora, al salir del editor, se convierte en etiqueta como las demás. - Arrastrar texto con formato al editor colaba su HTML. Pegar ya lo limpiaba; soltar, no.
- El Asunto enseña debajo lo que va a salir, con las mismas etiquetas y los datos del contacto elegido. Antes solo se veían las llaves en crudo.
- Vaciar una plantilla y guardarla hacía reaparecer la de fábrica, sin decir nada, y era la de fábrica la que se enviaba. Ahora se avisa de que no puede quedarse vacía.
Envío de correo
- El aviso de "sin cuenta de correo" podía mentir en los dos sentidos. La cabecera decidía si había cuenta mirando una copia guardada dentro de la base de datos, mientras que el envío usa las credenciales reales, que viven cifradas fuera de ella. Las dos se separaban: borrada la base, el aviso se quedaba puesto para siempre con el correo funcionando; y al revés —restaurando una copia de seguridad, que lleva el usuario pero nunca la contraseña— la aplicación daba por configurada una cuenta con la que cada envío iba a fallar. Y no era solo el aviso: el envío en tanda de Prospección se gobernaba con esa misma copia, así que borrada la base se negaba a mandar nada —«no hay cuenta de correo configurada»— con el correo funcionando perfectamente, y restaurada una copia arrancaba la tanda para fallar contacto a contacto. Ahora todo eso lo pregunta al servidor, que es quien tiene las credenciales, y además distingue un tercer caso que antes no existía: cuenta guardada que el proveedor rechaza, con su propio aviso en la cabecera y, en Configuración, el punto en rojo con «Guardada, pero el proveedor la rechaza» en vez del verde que tranquilizaba sobre una contraseña que no funciona. El asistente de bienvenida seguía el mismo camino equivocado: daba por conectada una cuenta con la dirección guardada pero sin contraseña, y ahora solo lo hace cuando el servidor confirma que puede enviar.
- Los dos correos que piden dinero eran los únicos que no saludaban por tu nombre. El presupuesto y la entrega decían «Hi Anke,»; la factura y los tres recordatorios de cobro, «Hi,» a secas. Y el asunto de la factura era el único de los siete sin ninguna referencia —«Invoice for Translation Services»—, así que tres facturas al mismo cliente le llegaban con asunto idéntico y su gestor de correo las apilaba en un solo hilo; para reclamar un impago, justo lo contrario de lo que hace falta. Ahora los cuatro saludan por el nombre del cliente y el asunto de la factura lleva su número y el proyecto. Si ya habías reescrito alguna plantilla, la tuya se respeta: esto solo cambia las de fábrica.
- Enviar una factura decía «Entregables enviados». El diálogo ya se adaptaba entero —título, icono, botón y cuerpo del correo—, pero el aviso de confirmación se había quedado fuera.
- La entrega y la factura podían salir prometiendo un adjunto que no iba dentro. El correo que entrega la traducción dice «Please find attached the completed work», y el de la factura, «Please find attached the invoice». Si no se añadía ningún archivo, o si se borraba el PDF de la lista de adjuntos antes de darle a enviar, el correo salía igual: sin aviso, sin forma de deshacerlo, y con el cliente leyendo la promesa de un archivo que no estaba. Ahora, sin ningún adjunto, el envío se detiene y dice cuál falta.
- El recordatorio de cobro daba el vencimiento en un formato que el cliente lee al revés. Estos correos van siempre en inglés, y el importe ya salía en formato de cliente, pero la fecha seguía el idioma de la interfaz: en el mismo renglón convivían «€676.00» y «10/8/2026». Esa fecha es el 10 de agosto para quien escribe la aplicación en español y el 8 de octubre para quien lee el correo en inglés, así que el aviso final de impago llegaba a contradecirse solo: una fecha de vencimiento que el cliente lee como futura, en un correo que le está reclamando 39 días de retraso. Ahora el mes va escrito —«August 10, 2026»—, que no admite lectura doble en ningún mercado. Afecta al recordatorio en sus tres etapas y al correo de la factura.
- Una contraseña ya guardada se veía igual que un campo que nunca tuvo nada. El servidor no devuelve nunca la contraseña de la cuenta de correo, ni siquiera cifrada, así que el campo de Configuración aparecía vacío tanto si había una cuenta conectada como si no. Quien volvía meses después no tenía forma de saber si su correo seguía configurado. Ahora, cuando la hay, junto a la etiqueta aparece un punto verde con «Ya hay una guardada», y el propio campo dice «Déjalo en blanco para no cambiarla».
- Un mismo correo podía llegarle al cliente tres veces. Si la conexión se cortaba justo después de entregar el mensaje —el servidor ya lo tenía en cola y lo único que se perdió fue la confirmación—, la aplicación lo daba por fallido y volvía a mandarlo hasta tres veces, para acabar avisando de un error. En prospección eso es el mismo correo en frío repetido a un cliente potencial. Ahora solo se reintenta lo que se sabe ocurrido antes de la entrega, como un rechazo temporal del destinatario; el resto se avisa sin repetir el envío.
- Cualquier negativa del servidor de correo se anunciaba como «verifica tu contraseña de aplicación». Una dirección que no existe, un mensaje demasiado grande o uno bloqueado por el filtro antispam mandaban a reescribir una contraseña que estaba perfecta, sin ninguna salida: la comprobación de Configuración seguía diciendo que era correcta. Cada caso dice ahora lo que pasó de verdad.
- Un servidor que se quedaba a medias podía dejar la aplicación en «Enviando…» hasta media hora —diez minutos por intento, y lo intentaba tres veces— sin nada que pulsar y sin saber si el correo había salido. Ahora cada fase de la conexión tiene su propio límite de espera.
- El asunto podía salir con las variables sin resolver. Si llevaba «{{idiomas}}» o «{{especialidad}}» —la plantilla del cuerpo admite las dos, y el aviso de variables sin resolver las daba por buenas—, el cliente recibía las llaves literales en la línea de asunto de un correo en frío. El historial del contacto guardaba además el asunto bien resuelto, así que ni ahí se veía.
- Un adjunto vacío se enviaba como si nada. Un archivo de 0 bytes —un export que falló a medias, o uno que la nube todavía no había bajado del todo— se aceptaba, aparecía listado como adjunto y el envío lo descartaba sin decir nada: el cliente recibía el correo sin el archivo y la aplicación informaba de éxito. Ahora no se puede añadir, y si alguno llega vacío por otro camino el envío se detiene y dice cuál es.
- Guardar la configuración de correo cuando el archivo no se podía escribir en disco —sin espacio libre, sin permisos o con un antivirus bloqueándolo— apagaba en silencio el servidor interno de la aplicación: la ventana seguía abierta y todo lo demás dejaba de responder sin un solo aviso. Ahora lo explica y la aplicación sigue en pie.
- Un formato que no se puede mandar se avisa al elegir el archivo, no al enviar. Un .exe o un .docm se aceptaba como adjunto —el filtro del diálogo de archivos es solo una sugerencia y basta con elegir «Todos los archivos»—, se quedaba en la lista como uno más y el rechazo llegaba al pulsar Enviar; en un lote, una vez por cada contacto. Ahora se comprueba al elegirlo y también al guardarlo, con el mismo criterio que ya usaban los entregables.
- Los avisos del envío que estaban escritos a fuego en español ahora salen en el idioma de la interfaz: la dirección de destinatario mal escrita, el adjunto demasiado grande, el formato no admitido, más de cinco archivos y el límite de envíos seguidos. Hasta ahora solo se traducían los errores de conexión con el proveedor de correo.
- Cambiar la cuenta de correo sin escribir la contraseña decía «Configuración guardada» y no cambiaba nada: la pantalla pasaba a mostrar la dirección nueva mientras los correos seguían saliendo de la anterior. Como la contraseña nunca se prerrellena, bastaba con reabrir Configuración y tocar el correo. Ahora avisa de que hace falta la contraseña para verificar la cuenta y deja el diálogo abierto con todo lo escrito, en vez de dar por guardado lo que no lo estaba.
Otros
- El corrector del navegador subrayaba el español como si fueran faltas. La aplicación se declaraba en inglés ante el navegador —el idioma del documento estaba fijado y no lo cambiaba nadie—, aunque la interfaz estuviera en español. Como el diccionario del corrector se elige por ahí, al escribir el asunto y el cuerpo de un correo, o las notas de un contacto o de un proyecto, salían subrayadas en rojo palabras bien escritas. El idioma declarado sigue ahora al que esté elegido en la cabecera. De paso, un lector de pantalla deja de leer el español con pronunciación inglesa.
- El cronómetro dejaba entradas de "0min". Arrancarlo y pararlo por error —o un clic doble— creaba una línea de cero minutos en la ficha, con su fecha y su aspa, que solo servía para borrarla a mano y que además viajaba en la copia de seguridad. Por debajo de medio minuto ya no se guarda nada.
- Un archivo de menos de medio kilobyte se veía como "0 KB", que parece un archivo vacío justo antes de mandárselo al cliente. Ahora se dan los bytes.
- La tarifa por hora sugería "Ej.: 0.12", que es un ejemplo de tarifa por palabra: bajo la etiqueta "Tarifa por hora" proponía doce céntimos la hora.
- El par de idiomas se propone solo al elegir cliente, tomándolo del que ya tiene guardado ese contacto. Solo se propone, y solo cuando el contacto tiene un par reconocible: lo que ya esté escrito no se toca.
- El periodo de prueba se ancla también en los datos ya guardados. Antes dependía únicamente de su propio archivo de registro, de modo que una instalación con contactos, proyectos y facturas de semanas atrás podía volver a presentarse como recién estrenada. Ahora, si ese registro falta, el inicio se reconstruye a partir del dato más antiguo que haya en la base. No se guarda nada nuevo: solo se leen fechas que ya estaban.
- El desplegable de moneda principal salía entero en blanco. Las 159 divisas estaban ahí, pero cada opción se pintaba sin texto y sin valor: el campo leía dos propiedades que la lista no tiene. Además, sin divisa guardada el navegador enseñaba la primera de la lista —el dírham de los Emiratos— como si estuviera elegida; ahora la lista abre con una opción que dice lo que la aplicación hace mientras no elijas: resumir por la divisa en la que más factures.
- «Cancelar» en Configuración no revertía tres campos. La contraseña de aplicación, la clave de Stripe y la clave de licencia se escriben fuera del borrador de ajustes —son texto para activar o verificar algo, no un ajuste que se guarde—, así que cerrar con Cancelar las dejaba escritas y seguían ahí al volver a abrir, como si no se hubiera cancelado nada. Ahora el modal las limpia al abrirse.
- Los indicadores de respuesta se quedaban en 0 tras la retirada de la detección automática de respuestas.
- Los formatos de archivo admitidos como adjunto son los mismos en todos los puntos de la aplicación, e incluyen los propios de la traducción.
- Los ejemplos de los formularios ya no muestran direcciones ni números que parecieran datos reales ya introducidos.
- Con Windows en modo oscuro, el armazón de la aplicación aparecía flanqueado por dos bandas casi negras. Sobrevivía un bloque de modo oscuro heredado de la plantilla del andamiaje que redefinía el fondo, el texto y el borde de una interfaz que usa una paleta clara a propósito.
- Las plantillas de correo ya no llevan la identidad del traductor de la instalación original en ninguna parte de la aplicación instalada. Quedaba una migración con su nombre, su titulación y sus perfiles profesionales escritos en claro, dentro de un archivo que se instala sin comprimir.
- Una caída del servidor interno ya deja constancia en
send.log. Es un camino distinto del de la pantalla de error, que registraba y sigue registrando lo suyo: aquí se trata del proceso que guarda los datos. Que se hubiera muerto no quedaba anotado en ningún sitio, y el motivo dependía de una carrera: el registro se escribe por un flujo que el cierre del proceso no espera, así que ese último renglón —el que explica la caída— llegaba o no sin que nada lo garantizara, y con el archivo aún sin estrenar no llegaba nunca. Ahora se escribe directamente antes de salir, y la aplicación anota además que el servidor interno ha terminado, cosa que hasta ahora solo iba a una consola que la versión instalada no tiene. - Un fallo inesperado del servidor ya no se lleva por delante lo último que hayas hecho. La base de datos se guarda en diferido —los cambios se acumulan en memoria y bajan a disco un segundo después—, y cerrar la aplicación por las buenas fuerza ese guardado antes de salir. Estrellarse, en cambio, no lo hacía: había dos manejadores de excepciones no controladas y el primero mataba el proceso antes de que el segundo, el único que guardaba, llegara a ejecutarse. Cualquier excepción no capturada, o cualquier promesa rechazada sin capturar, tiraba lo que estuviera pendiente: el contacto recién editado, las horas recién anotadas. Ahora los cuatro caminos de salida guardan.
- Los cierres inesperados de la interfaz no dejaban rastro en
send.log. Había dos redes de seguridad anidadas, y la interior —que era la que atrapaba todos los fallos, por estar más cerca— solo escribía en la consola del navegador: el archivo que la propia pantalla de error pide adjuntar llegaba sin una línea sobre ese fallo. Queda solo la red exterior, que sí registra la traza. - Esa pantalla de error aparece ya en el idioma activo. Llevaba todo su texto en español y en inglés a la vez, uno debajo del otro, y era la única de la aplicación que no pasaba por el sistema de traducción. Además, mientras no se hubiera elegido idioma caía siempre en español, aunque el sistema estuviera en inglés.
- Todos los avisos que la aplicación te da cuando algo no se puede hacer salen ya en el idioma de la interfaz. Antes buena parte de ellos llegaba en español aunque la tuvieras en inglés, porque el texto se escribía en el interior del programa y se enseñaba tal cual. Son unos cincuenta: contactos, encargos, facturas, planes recurrentes, horas, gastos, glosario, entregables, Stripe, licencia y tipos de cambio. De paso varios dicen mejor lo que pasa — que ese correo ya lo tiene otro contacto, cuántos encargos hay que quitar antes de poder eliminarlo, o que un encargo ya facturado tiene el importe congelado en su factura.
Seguridad
Primera revisión de seguridad de la aplicación, centrada en lo que de verdad puede pasarle a un traductor: un archivo malo que abre él mismo, y una web abierta en el navegador mientras Gestrics está en marcha.
- Restaurar una copia de seguridad incompleta ya no borra las facturas emitidas. Restaurar una copia hecha con una versión anterior —de las que no guardaban el libro de facturas— vaciaba ese libro y decía que todo había ido bien. Y como la numeración se calcula a partir de él, la siguiente factura volvía a llamarse 2026-001: un número que ya se le había enviado a otro cliente. Ahora la aplicación se detiene antes de tocar nada, dice cuántas facturas emitidas se perderían y con qué números, y solo sigue si lo confirmas expresamente.
- Una copia con el libro de facturas manipulado no se guarda. Los asientos van encadenados por hash, precisamente para que alterar uno se note; pero al restaurar se guardaban tal cual, sin comprobarlos. Un archivo de copia editado a mano podía escribir facturas inventadas con el importe que se quisiera. Ahora la cadena se verifica entera antes de restaurar nada, y un asiento que no cuadre no llega al disco bajo ningún concepto. Si el libro de la copia está dañado, la aplicación te lo dice y te ofrece recuperar todo lo demás —contactos, encargos, facturas— dejando el libro vacío, en vez de dejarte sin poder restaurar nada.
- Una restauración que falla a medias ya no deja los datos a medias. Antes se vaciaban las tablas y luego se iba fila por fila, saltando las que fallaban: el resultado era "restaurado" con un recuento de errores al lado, y una base de datos incompleta. Ahora la restauración es una sola operación — entra entera o no entra nada— y si algo falla te dice qué fila fue, con tus datos intactos.
- El servidor local solo atiende a quien pregunta por 127.0.0.1. Gestrics levanta un servidor en tu equipo para que la propia aplicación hable con él. Aunque solo escuchaba en local, una web abierta en el navegador podía alcanzarlo haciendo que su dominio apuntara a tu propio equipo, y leer desde ahí tus contactos, tus facturas y tus claves guardadas. Ahora se comprueba con qué nombre se ha llamado y se rechaza cualquiera que no sea el tuyo.
- La fecha de la última validación de la licencia se guarda cifrada. De ella cuelga el margen de 7 días que la aplicación concede sin conexión, y estaba en claro dentro de
license-config.json: una fecha en un JSON invitando a cambiarla con el Bloc de notas. Ahora va cifrada como el resto, y una fecha escrita a mano se descarta en vez de aceptarse. Es el mismo criterio que ya se seguía con el registro del periodo de prueba; este archivo se había quedado fuera. Si el primer arranque tras actualizar ocurre sin conexión, hará falta una comprobación con red para volver a tener margen sin ella. - Un contacto importado ya no puede colar una fórmula en tus exportaciones. Excel y LibreOffice ejecutan una celda que empiece por
=,+,-o@. Si importabas una lista de contactos de una agencia y alguno de sus campos venía con una fórmula dentro, se guardaba tal cual: al exportar tus contactos y abrir el archivo, la fórmula se ejecutaba en tu equipo. Ahora esas celdas salen marcadas como texto en los CSV y TSV. Los importes no se tocan, así que el CSV para tu asesor sigue sumando igual, y volver a importar en Gestrics una exportación propia devuelve el texto original. - A los 14 días la aplicación se cierra de verdad. El fin de la prueba lo hacía cumplir solo la pantalla: por detrás el servidor local seguía respondiendo a todo, así que seguía habiendo por dónde seguir usando la aplicación sin licencia. Ahora se cierra también por dentro, y lo único que queda abierto es lo necesario para activar. Tus datos no se tocan: siguen ahí enteros, y vuelven en cuanto introduces la clave.
- Estrenar carpeta de datos ya no regala otra prueba. El inicio de la prueba se apoya en la marca más antigua de tu propio trabajo, pero eso solo se miraba cuando faltaba el registro: bastaba con empezar de cero y traerse los datos DESPUÉS para tener catorce días nuevos sin perder nada. Ahora se mira siempre y manda la fecha más antigua de las dos. De paso arregla el caso honrado: restaurar una copia en un portátil nuevo continúa la misma prueba en vez de estrenar otra.
1.0.0 — 2026-08-09
Primera versión pública. CRM de escritorio para traductores autónomos, con los datos guardados en el propio equipo.
Añadido
- Prospección: contactos, plantillas de correo, envío por lotes con límites de frecuencia, seguimiento del estado de cada contacto e historial.
- Proyectos: encargos con recuento de palabras, tarifas, importación de análisis CAT, control de horas, entregables y glosario por cliente.
- Facturación: facturas con IVA y retención, PDF propio, libro de asientos encadenado conforme a Veri*Factu, rectificativas, perfiles fiscales por país y enlaces de pago con Stripe.
- Métricas: ingresos, gastos, tasas de respuesta y desglose por cliente.
- Copias de seguridad completas, exportación e importación de contactos en CSV, TSV, Excel y ODS.
- Envío por SMTP con detección automática de proveedor.
- Español e inglés.